22/07/2026
No todo es ganar.
Aunque mi trabajo se centra casi exclusivamente en el Derecho Penal, de vez en cuando disfruto litigando en la jurisdicción contencioso-administrativa. Siempre ha sido una rama del Derecho que me ha gustado por la precisión técnica que exige.
En este asunto conseguimos una estimación íntegra del recurso: una sanción de 7.000 € quedó anulada porque todas las infracciones habían prescrito.
Hasta ahí, una satisfacción profesional.
Pero la sentencia limitó las costas a 200 €, sin explicar por qué.
Después de meses de trabajo, estudio de jurisprudencia, demanda, prueba y vista, resulta difícil entender que una resolución que reconoce íntegramente el derecho de mi cliente considere suficiente esa cantidad para resarcir el coste de su defensa.
No es una cuestión económica para el abogado. Es una cuestión de tutela judicial efectiva y de acceso real a la Justicia. Si quien tiene razón debe asumir casi íntegramente el coste de demostrarla, el mensaje que se envía es preocupante: muchas veces sale más barato resignarse que defenderse.
Por eso hemos solicitado la aclaración de la sentencia. No discutimos la victoria; pedimos que se motive una decisión que afecta directamente al derecho de quien ha tenido que litigar para obtener justicia.
Porque ganar debería significar algo más que tener razón sobre el papel.