29/08/2024
África viva. Colombia se viste de fiesta para celebrar su diversidad cultural.
Petronio es un festival que celebra la herencia africana.
He tenido una oportunidad única para conocer las costumbres, la música y la danza de mis ancestros; Que orgullosa de nuestra rica herencia cultural ❤️
Encontrarme en una sociedad que juzga no ha sido fácil. Se volvió necesario saber quién soy y conocer de dónde pertenezco para reconocerme a mí misma y a lxs demás. Cavar en la historia, en mi historia, para encontrar respuesta en este laberinto que parece no tener salida. Aceptarme y sanar.
Recuerdo que cuando era niña me decían negrita. No me gustaba el tono en que lo decían aunque fuera en diminutivo. Lo hacían con expresión de rechazo o, tal vez, así lo sentía. Pero… ¿por qué lo entendía así? Porque rechazaba en mí lo que soy. No lo entendía.
Yo era una niña morena con cabello crespo y negro en un mundo de blancos. No sabía que mostrar mi cabello tal cual es sería un problema. Cuando iba a clases, veía a mis compañeras con sus cabellos largos y lacios y, sin darme cuenta, deseaba ser así. Hubo una etapa de mi infancia que me alisaba el pelo, pensaba que era lo mejor y que así me aceptarían más.
A mis compañerxs, a lxs docentes y a todas las personas les causaba curiosidad. Siempre lo tocaban sin permiso y, aunque me llegara a incomodar, no protestaba. Sólo me iba con inquietud e incomodidad, preguntándome por qué, si había algo mal en mí. Recuerdo que los días de homenaje no me gustaban, porque siempre nos hacían recogernos el cabello y echarnos gel para no estar despeinadas. Como mi cabello era rebelde como yo, me rehusaba a que lo tocaran o lo aplacaran.
¿Qué es estar despeinada? ¿Qué es no estar presentable? Cuando era niña no lo sabía, pero me hacía algunas preguntas. Empezaba a notar que había muchas cosas mal en este sistema, en este mundo. Cuando era más joven, empezaron las preguntas: ¿de dónde eres? ¿De dónde vienes? ¿Quiénes son tus familiares? Y aunque contestaba, siempre querían indagar más sobre mí. Por ser una mujer morena, negra, prieta, una persona afro que tiene el cabello crespo, las personas creían tener derecho de incomodarme, de pasar sobre mí. Y yo con tantas dudas y cosas que decir.
La universidad fue el primer espacio donde pude cuestionar aún más lo que observaba del mundo y lo que sucedía dentro de mí.
En mi caso, empezaba a tomar todas las piezas del rompecabezas para armarlas, me acerqué a mi familia para saber dónde crecieron, quiénes son nuestrxs ancestrxs, qué les gustaba y qué no. Al mismo tiempo, esta indagación me permitió ser más cercana a mi familia.
Fue muy emocionante saber que misabuela era afro y mi abuela una mulata que trajo al mundo a mi madre con un indígena.
También me emocioné cuando logré verme a través de mi familia paterna blanca de origen español. Al entenderlo todo logré aceptarme como soy.
Ahora muchos años después sé quién soy y lo honro, ahora sé de dónde vengo, ahora me acepto y me quiero. Sin embargo, no ha sido fácil, han sido años de preguntas sin respuesta que, al final, me han llevado hasta aquí.
Soy una mujer afrodescendiente ,afrocolombiana, indígena y blanca. Crecí en un contexto urbano , soy una mujer morena, negra y prieta. Soy ancestralidad, resistencia y amor. Soy, somos semillas floreciendo, somos río, somos montaña, somos pavimento, somos las raíces de las plantas que crecen en todas partes, que resisten, que comparten, que se encuentran y quieren.
Soy una mujer que ahora se reconoce gracias a mi lucha y a la de mis ancestras. La lucha de mujeres, como algunas amigas y compañeras, que resisten, que acuerpan. Soy esa niña que se acepta y se quiere con su cabello afro, negro y enredadizo. Estoy agradecida por tener este cabello, por tener esta piel, por ser quien soy.
Ahora sé de dónde vengo, ahora sé a dónde voy en este camino de lucha, fuerza y contención. Por mí, por mis ancestras, por mis amigas, por todas las mujeres .