21/09/2026
NO, NO ME IMPORTA QUE TE PAREZCA UN MONSTRUO
Estoy cansada de que me pregunten:
“¿Cómo puedes defender a alguien así?”
La respuesta es muy sencilla:
Porque soy penalista.
He defendido a personas acusadas de asesinatos, agresiones sexuales, tráfico de dr**as, estafas y otros delitos que provocan —con razón— rechazo, indignación y dolor.
No necesito que nadie me explique la gravedad de esos hechos. Pero tampoco necesito justificar por qué ejerzo mi profesión.
Soy abogada particular.No estoy obligada a aceptar todos los asuntos que llegan a mi despacho. Elijo.
Y cuando acepto una defensa, sé perfectamente a quién estoy defendiendo y qué se le atribuye. Por tanto, que quede claro:
No defiendo delitos. Defiendo personas.
No apruebo lo que se les atribuye.
No lo justifico.
No lo comparto.
Y no me convierto en responsable de ello por sentarme a su lado en un juicio.
Mi cliente responde de sus actos. Yo respondo de mi trabajo.
Y mi trabajo es defender.Parece sencillo.No lo es para todo el mundo.
He salido de muchos juicios y me han insultado. Me han hecho "peinetas". He soportado gestos y comentarios de personas que, probablemente, ni siquiera distinguen entre quien está siendo juzgado y quien está ejerciendo su defensa.
Puedo entender la rabia.Puedo entender el dolor.Lo que NO ACEPTO es que se me atribuya aquello que no he hecho.
Yo no soy mi cliente.
Y hay algo que algunos deberían recordar:
Los derechos no son un premio para las personas que nos gustan.
Si solo merecieran defensa quienes nos parecen buenas personas, entonces no estaríamos hablando de derechos.Estaríamos hablando de privilegios.
Y precisamente para eso existe la defensa penal: para que incluso frente a una acusación que nos repugna, el procedimiento tenga garantías.
Un médico puede atender a un paciente cuya forma de vida desaprueba.El médico trata al paciente.No trata sus valores.
Yo defiendo al acusado.No defiendo el delito.....
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