28/05/2026
1. Poder general
Sirve para que otra persona actúe por ti en muchos asuntos.
2. Poder generalísimo o “poder de ruina”
No es el nombre técnico, es una forma coloquial de llamarlo.
Es un poder muy amplio y puede servir para actuar en tu nombre en casi todos tus asuntos.
Por eso hay que pensarlo muy bien antes de firmarlo.
3. Poder especial
Sirve para uno o varios actos concretos.
No vale para todo, solo para lo que se indique.
4. Poder para pleitos
Sirve para que otra persona te represente en un juicio o procedimiento judicial.
5. Poder para contraer matrimonio
Sirve para casos concretos en los que una persona se casa representada por otra.
6. Poder para compraventa
Sirve para que otra persona compre o venda un bien por ti, como una vivienda.
7. Poder para aceptar una herencia
Sirve para que otra persona haga por ti los trámites de aceptación de herencia.
8. Poder para gestiones bancarias
Sirve para hacer operaciones o trámites bancarios en tu nombre, dentro de lo autorizado.
9. Poder para firmar una hipoteca
Sirve para que otra persona pueda firmar por ti un préstamo hipotecario.
10. Poder para un trámite concreto
Sirve para una gestión puntual.
Por ejemplo: recoger una escritura, firmar un documento o presentar un escrito.
11. Poder preventivo
Sirve para que otra persona pueda actuar por ti en el futuro si algún día no puedes hacerlo tú.
12. Sustitución de poder
En algunos casos, la persona apoderada puede pasar ciertas facultades a otra, si el poder lo permite.
Lo importante no es aprenderse todos los nombres.
Lo importante es entender esto:
un poder no es solo dar permiso.
Es decidir hasta dónde puede llegar otra persona actuando en tu nombre.
Por eso, antes de firmarlo, conviene tener claro:
para qué lo quieres
qué puede hacer exactamente esa persona
y si necesitas un poder limitado o uno más amplio