Muchas personas tienen la percepción de que el Derecho es exclusivamente materia de interés para abogados, jueces y otros especialistas, pero ésto no es así. Y es que el Derecho y, en particular, el Derecho Civil, regula numerosos ámbitos de nuestras vidas, a veces de una forma casi imperceptible. Así por ejemplo:
Cuando compramos el pan o el periódico, estamos celebrando un compraventa (al igual
que cuando compramos un piso), y en ocasiones sin necesidad de mediar palabra con el vendedor. Lo mismo pasa cuando adquirimos algún producto en una máquina expendedora
Cuando nos casamos, al decir 'sí,quiero', se altera nuestro estado civil con todas sus repercusiones, como quedar acogidos a un régimen económico-matrimonial, asumimos de repente someternos a un considerable número de reglas que nos imponen derechos y deberes. Si nos hacemos daño por culpa de otro o si alguien rompe algo nuestro podemos tener derecho a una indemnización porque así lo dispone la Ley
Cuando dejamos un libro o una moto a un amigo, también estamos celebrando un contrato llamado comodato (o préstamo de uso), que implica una serie de derechos y obligaciones y no sólo el derecho obvio de devolver la cosa dejada. Cuando alguien muere sin hacer testamento, la Ley dice quienes serán sus herederos y quienes tendrán derecho a la legítima. Por otro lado, hacer testamento no es tan complicado como puede parecer, en ocasiones con cinco palabras hay suficiente 'instituyo heredero a mi hijo'. Y ésto es así porque el Derecho Civil es el derecho que regula los aspectos más comunes de la vida, en el que el hombre se manifiesta como tal, es decir, como un ser titular de derechos y obligaciones, miembro de la sociedad y de una familia, y es lo que, en definitiva, acaba determinando el lugar que a cada uno le coresponde en el total conjunto de la sociedad.