06/10/2026
Con los años he aprendido unas cuantas cosas:
→ Escuchar también es trabajar.
→ Detrás de cada número de expediente hay alguien mirando el móvil a la espera de noticias.
→ Decir «no lo sé, déjame que lo mire» no te hace peor abogado. Prometer lo que no puedes garantizar, sí.
→ Un cliente puede entender que se pierda un caso. Lo que no debería sentir nunca es que se le ha dejado solo.
Esta profesión no es fácil y no voy a romantizarla. Aun así, si tuviera que empezar de nuevo, la volvería a elegir. No por la toga, sino por esos momentos en los que alguien sale de un mal trago un poco mejor de como entró.
Sigo aprendiendo cada día. Ojalá no deje de hacerlo nunca.