27/05/2026
IMPORTANCIA DE LOS PACTOS DEL DIVORCIO / RUPTURA
He tenido la oportunidad de participar en las IX Jornadas de Derecho de Familia del Ilustre Colegio de Abogados del Vallès Oriental, hablando sobre un tema que suele parecer muy técnico… hasta que uno entiende lo profundamente humano que es: la ejecución de resoluciones judiciales en familia.
Muchas personas creen que, cuando existe una sentencia, “todo está resuelto”. La realidad es bastante distinta.
Cuando uno incumple, el otro puede ejecutar la sentencia, pero no consiste sólo en reclamar dinero o exigir el cumplimiento de una obligación. Detrás de cada procedimiento hay relaciones personales que continúan, emociones intensas y, muchas veces, menores cuya estabilidad depende de cómo se gestione el conflicto.
Uno de los aspectos más interesantes de la jornada fue reflexionar sobre cómo los Tribunales se enfrentan a situaciones donde la realidad cambia más rápido que las sentencias:
- Hijos que alcanzan independencia económica mientras la pensión sigue formalmente vigente.
- Padres que pactan soluciones informales durante años… y después una de las partes reclama judicialmente como si esos acuerdos nunca hubieran existido.
- Menores que rechazan un régimen de visitas por motivos psicológicos o situaciones de riesgo.
- Cambios de domicilio decididos unilateralmente que alteran completamente el equilibrio familiar.
No hay una única respuesta para todas las situaciones: el Derecho no puede funcionar como una máquina automática.
Conceptos como la buena fe, el abuso de derecho o el interés superior del menor, terminan siendo mucho más importantes que una obligación de cumplir literalmente la sentencia.
Quizá la mayor conclusión de la jornada fue esta:
En familia, ganar un procedimiento no siempre significa resolver el problema; por ello es importante regular concretamente toda suerte de situaciones y eventualidades que, el abogado de Familia conoce, para evitar futuras discrepancias y conflictos.
La verdadera dificultad está en encontrar soluciones que con el pasar de los años, sean jurídicamente correctas, aceptables por los progenitores y, sobre todo, compatibles con el bienestar de los hijos.
Porque detrás de cada expediente hay personas intentando reorganizar su vida después de una ruptura.
Y eso exige además de técnica jurídica, comprender las necesidades de cada familia para plasmarlas en el Convenio o demanda (de divorcio o ruptura), y en función de las mismas prevenir futuros conflictos, así como prevenir la problemática habitual del devenir del tiempo, que el especialista en Derecho de Familia conoce.
Icavor