22/05/2026
Cuando los herederos no se ponen de acuerdo: el juicio de división de herencia.
Nadie está obligado a mantener un bien en copropiedad con otra persona, por eso cuando no hay acuerdo entre los herederos para adjudicarse los bienes de una herencia, cualquiera de ellos puede acudir al juzgado para pedirle el reparto a un juez.
Se denomina juicio de división de herencia o juicio de testamentaría. El procedimiento consiste, a grandes rasgos, en que un contador-partidor nombrado por el juzgado realiza un inventario de todos los bienes, deudas y derechos de la herencia, los valora y propone un reparto. Si los herederos no aceptan esa propuesta, el juez decide. Y lo que el juez decide es definitivo.
El problema de los inmuebles
El juicio de división funciona razonablemente bien cuando la herencia consiste en dinero o en bienes fácilmente divisibles. El problema viene cuando hay inmuebles: una casa, un piso, una finca.
Un inmueble no se puede partir en trozos. Si no hay acuerdo sobre quién se lo queda y en qué condiciones, la solución legal, dentro del juicio de testamentaría, es la subasta pública. ¿Qué conlleva una subasta? Las subastas públicas, en la práctica, rara vez dan el mejor precio. Además de los gastos que conlleva (abogado, procurador, tasación, etc…) lo normal es que el precio de adjudicación sea sensiblemente inferior al valor de mercado, porque nadie puja en una subasta si no es por el beneficio que le supone ese tipo de adquisición.
La conclusión es clara, en caso de inmuebles en proindiviso el acuerdo entre herederos no solo es aconsejable, es casi obligatorio.
Por qué el acuerdo siempre es mejor
El juicio de división es largo, costoso en honorarios y gastos judiciales, y emocionalmente agotador.
La mediación, la conciliación o simplemente sentarse con un abogado que ayude a explorar soluciones, suele ofrecer resultados mucho mejores que dejar la decisión en manos de un juzgado. Hemos intervenido en numerosos conflictos hereditarios y, afortunadamente, muy pocos han terminado en el juzgado. Un acuerdo permite concluir la herencia de forma rápida, ordenada y definitiva. Y con un beneficio mayor para todos los herederos.
El juicio de división debe constituir el último recurso, solo cuando el acuerdo es imposible. Antes de llegar a ese punto, merece la pena agotar todas las opciones.
Si estás en esta situación, ya sea porque la herencia lleva tiempo sin resolverse o porque las posturas entre los herederos se han enrocado, consúltanos. En Candela Asesores somos especialistas en derecho civil y sucesorio, y en muchas ocasiones la intervención de un abogado a tiempo evita un proceso judicial que nadie quiere ni necesita.