06/11/2017
Muchas veces, sobretodo cuando pasan los años, el trabajo se vuelve rutinario, hacemos las cosas por sistema y olvidamos que tras cada expediente-caso, hay historias y personas, que a largo de la tramitación de la causa sufren, bien sea por su integridad, su reputación, su bienestar, su economía, etc...
Mensajes como el que me ha mandado un cliente-amigo hoy, no solo me recuerdan precisamente eso (la tramitación ha durado 2 años), sino que me hace pensar que con lo que hacemos conseguimos aliviar ese sufrimiento.
En definitiva, el mensaje de hoy me hace ver que esta profesión sigue mereciendo la pena.