29/10/2022
"...cuando los niños son arrestados por delitos relativamente menores, el tratamiento que se les da en la estación del policía, el centro de detención o el tribunal, puede servir de base para que lleguen a concebirse a sí mismos como delincuentes. Desde este punto de vista, se puede ver que la reacción del vecindario o la acción de los funcionarios públicos, pueden ser parte del proceso por el que el menor se convierte en delincuente. Así, los esfuerzos para prevenir el delito puede ser el esfuerzo a través del cual se lo crea".
Henry McKay, en su artículo "The Neighborhood and Child Conduct". McKay fue parte de los criminólogos que sostuvieron la teoría de la asociación difrencial, a la cual se sumaría también Sutherland. Esta teoría sostiene que el delito se aprende en los grupos que conviven en la sociedad, y que propugnan valores contrarios a los que la sociedad defienden, pues permiten aprender técnicas, conductas, y, en general, modos de vida ilegales. Por eso, el barrio, al ser un espacio importante donde el niñ@ y el adolescente pasan la mayoría del tiempo, impfluye en su conducta criminal. En este orden de ideas, McKay sostiene que la prevención del delito -sobre todo en los niñ@s y adolescentes-, debe estar dirigida a que la educación para la delincuencia sea reducida, y que se incremente la educación para el comportamiento convencional. Los funcionarios públicos, por ende, deben actuar de modo que la estación de policía, el hogar de detención y la Corte, sean espacios de aprendizaje de comportamientos convencionales, y no donde los niñ@s y adolescentes aprendan qué ser delincuente es hacer lo que ellos han hecho, que existe ese rol social de "chico malo", por el cual también podría optar como modo de vida.
Sin lugar a dudas, investigaciones como ésta -publicada en 1949-, fomentaron la instauración de un Derecho penal juvenil a lo largo del siglo XX, incluso con el apoyo de la ONU que promulgó una serie de documentos. Precisamente uno de los principios del Derecho penal juvenil, es tener en cuenta que el niñ@ o adolescente que comete delitos, es un sujeto en formación, en pleno proceso de socialización con el que no cabe ser extremadamente rígido. Por ende, los funcionarios públicos deben ser más cuidadosos, y todo el sistema penal juvenil ser flexible.