24/07/2025
Cómo debe defenderse un caso de lavado de activos en Ecuador: claves prácticas y visión estratégica
En el Ecuador, la defensa técnica en un proceso penal por lavado de activos demanda más que la simple reacción procesal. Requiere precisión probatoria, comprensión integral de la estructura financiera investigada y, sobre todo, un manejo proligio de la narrativa frente al tribunal, con un manejo sistemático de la teoría del delio. Un error de enfoque puede convertir un caso discutible en una condena irreversible.
El lavado de activos, tipificado en el artículo 317 del COIP, es un delito de carácter pluriofensivo: no solo tutela la economía nacional, sino que busca cortar flujos ilícitos que alimentan delitos precedentes. Por eso, la Fiscalía suele operar con una perspectiva expansiva: investiga movimientos bancarios, cruces societarios, operaciones de fachada y vínculos internacionales.
1. La base de toda defensa: Teoría del caso sólida
Defender no es improvisar alegatos dramáticos. Es construir una teoría del caso anclada en evidencias:
• Identificar la actividad lícita principal del cliente.
• Documentar la trazabilidad de cada flujo de dinero cuestionado.
• Desmontar la presunción de simulación o testaferro, aportando contratos, facturas, declaraciones y peritajes contables.
Un abogado que no domine la contabilidad forense será un actor de reparto en su propio juicio.
2. Gestión estratégica de la prueba
En delitos económicos, la prueba documental y pericial es el corazón del proceso. Dos claves:
• Contraperitaje financiero: Nunca se asuma como irrebatible el informe de la UAFE o de la Policía Judicial. Es vital revisar fuentes primarias y reconstruir flujos con peritos de parte.
• Testimonios técnicos: Administradores de cuentas, auditores, socios y empleados clave deben declarar de forma coherente con la actividad legítima. La contradicción interna mata cualquier defensa.
3. Anticiparse a la narrativa de la Fiscalía
El Ministerio Público suele posicionar la idea de que el volumen de dinero “per se” es indicio de ilicitud. El abogado defensor debe romper ese prejuicio demostrando que la magnitud no es ilícita si tiene respaldo comercial, patrimonial o contractual legítimo.
Aquí se juega el verdadero litigio: la percepción del tribunal frente a la trazabilidad económica.
4. Legalidad de las pruebas: el talón de Aquiles
Muchos procesos de lavado de activos fracasan por la nulidad de allanamientos, interceptaciones telefónicas o asistencia penal internacional mal tramitada. Revisar la cadena de custodia y la legalidad de cada obtención probatoria no es detalle menor: es abrir la puerta a la exclusión probatoria y, en casos extremos, al sobreseimiento.
5. Enfoque corporativo: blindaje patrimonial
Todo abogado penalista que se precie debe tener visión corporativa. Defender implica, en paralelo, revisar estructuras societarias, optimizar la gobernanza interna y prevenir riesgos reputacionales que puedan derivar en nuevas imputaciones.
6. Empatía y comunicación con el cliente
Finalmente, un defensor técnico debe gestionar la presión emocional y la exposición mediática. La coordinación con el cliente, su familia y su staff contable es clave para evitar declaraciones contradictorias, filtraciones o decisiones precipitadas.
Defender un caso de lavado de activos no es salvar un nombre: es proteger un proyecto empresarial y una vida entera. Por ello, el abogado penalista moderno debe ser, ante todo, un estratega financiero con mentalidad procesal. El litigio oral, por sí solo, ya no basta: la especialización es la única armadura frente a un Estado cada vez más preparado para seguir la pista del dinero.
Pablo Celi
Abogado Penalista | Litigante Corporativo | Estratega en delitos económicos y defensa empresarialr