Hemos heredado los problemas ocasionados a la Naturaleza por las antiguas generaciones y con el paso del tiempo, la problemática se ha incrementado. Así como las actuales generaciones tenemos el derecho a vivir en un ambiente sano, también somos la “generación verde”; los llamados a desarrollar y evolucionar hacia la conciencia. Estamos evidenciando los efectos humanos sobre la Tierra y debemos re
plantearnos cuáles serán nuestras oportunidades y amenazas de aquí a un plazo de 100 años, o menos. La humanidad tiene deberes que cumplir con la Naturaleza debatiendo temas de interés público, transmitiendo el mensaje, haciendo investigación, creando propuestas desde nuestros puestos de trabajo, evitando caer en la violencia, el radicalismo, el fanatismo y el antropocentrismo. A más de egocentrista, entendemos que el antropocentrismo es sexista porque pone al hombre por encima de la mujer, de los animales, de las plantas, de todo lo que tenga vida, incluso de los seres inertes. El ego ha hecho que la especie humana sea antropocéntrica por naturaleza, es decir; nos hemos puesto el rimbombante nombre de homo sapiens sapiens como si fuésemos más inteligentes, una clase superior a las demás. El mundo necesita que cambiemos el viejo modelo del capitalismo extractivista que ve al mundo como un supermercado para llenar el carrito de compras de recursos naturales inagotables. Si queremos un cambio de paradigmas -ecológicos-sociales-políticos-económicos-ideológicos- debemos dar paso a una evolución de pensamientos, de comportamientos y de actitudes; desde lo individual hacia lo colectivo. De suceder aquello que parece irreal en tiempos en que todo nos resulta engañoso y amañado, podremos evolucionar hacia una civilización despierta en conciencia, sensible, empática, y sobre todo podremos ser mejores seres humanos entre nosotros mismos y con los demás seres sintientes (Biocentrismo).