Ernesto Alfaro Conde

Ernesto Alfaro Conde c.c. Ernesto Alcón. Ciudadano Costarricense, Abogado y Político. Libertario.

Co- fundador del Partido Pueblo Garabito (PPG) y militante activo del Partido UNIÓN LIBERAL.

02/09/2026

Enrique nos explica muy bien el grave problema de la democracia. Ya este fue previsto por el mismo Platón.

Es importante aclarar de nuevo: NO vivimos en una democracia vivimos en una REPÚBLICA.

Durante el COVID si pudimos comprobar que la estupidez humana está en todos los extractos sociales y muchos si tienen hasta títulos universitarios.

MÁS DE 330 INSTITUCIONES: ¿QUÉ SOLUCIONES PROPONE LA IZQUIERDA, DERECHA O LIBERTAD?Entonces nuestro hermoso país tiene m...
01/09/2026

MÁS DE 330 INSTITUCIONES: ¿QUÉ SOLUCIONES PROPONE LA IZQUIERDA, DERECHA O LIBERTAD?

Entonces nuestro hermoso país tiene más de 330 instituciones públicas. Si 330 instituciones para administrar un país de poco más de cinco millones de personas.

Lo que esto nos revela es una estructura ENORME, costosa y fragmentada. Tomemos como ejemplo el MOPT, CONAVI, COSEVI, CTP y CNC. Parece que sus competencias son distintas (en el papel), pero lo importante a valorar acá es que cada institución necesita autoridades, presupuesto, funcionarios, departamentos jurídicos y procesos de contratación. Al final, una institución planifica, otra autoriza, otra ejecuta y otra fiscaliza. Cuando algo fracasa, la responsabilidad se pierde entre todas. Resulta que una se culpa a la otra y así nadie es culpable y tenemos inmunidad e impunidad en el sector público.

Este problema sirve para explicar de manera sencilla las diferencias ideológicas.

La izquierda estatista y socialdemócrata parte de que ese aparato debe conservarse. Si el dinero no alcanza, entonces su propuesta es más impuestos, nuevas cargas, endeudamiento, emisión monetaria, venta de activos, intervención del banco central o una combinación.

Su pregunta es: ¿cómo conseguimos más recursos para sostener el Estado? y si podemos hacerlo más grande mejor. El Estado es bueno y hay que mantenerlo con más impuestos.

La derecha fiscal intenta frenar el gasto, controlar el déficit y reducir impuestos. Busca administrar el Estado con mayor disciplina, pero muchas veces deja casi intacta su estructura.

Su pregunta es: ¿cómo hacemos que este aparato Estatal cueste menos? El Estado es bueno, hay que administrar y fiscalizar mejor. No puede seguir creciendo.

El libertario comienza desde antes:

Su pregunta es: ¿por qué debe existir cada una de esas instituciones y cuáles de sus funciones le corresponden realmente al Estado? El Estado es un mal necesario, debe reducirse a mínima expresión. Los impuestos son un robo por eso si existen se deben usar específicamente para lo que fueron creados y nada más. Nada justifica el robo, ni siquiera por parte del Estado.

Si una función no debe ser pública, se elimina o se devuelve a la sociedad y al mercado. Si varias instituciones hacen tareas relacionadas, se fusionan. Si la decisión puede tomarse localmente, se descentraliza. Y si la función estatal es indispensable, debe prestarse con reglas claras, poca burocracia y responsabilidad directa.

Una institución innecesaria no necesita solamente un presupuesto menor. Necesita dejar de existir.

Aquí aparece la gran confusión costarricense. A Rodrigo Chaves y al PPSO se les llama “de derecha” porque confrontan a ciertos sindicatos, hablan de disciplina fiscal y utilizan un lenguaje más empresarial. Pero estar a la derecha del Frente Amplio, el PAC o el PLN no los convierte en derecha ni mucho menos liberales ni libertarios. Apenas los coloca más cerca del centro dentro del mismo universo socialdemócrata de izquierda.

La segunda República (1948) fue fundada en la Social Democracia de Bernstein quien sustituyó la revolución marxista por el avance gradual mediante elecciones, impuestos, regulación e instituciones públicas. Ya no era necesario destruir el mercado: bastaba con utilizarlo y gravarlo para financiar un Estado cada vez más amplio. Esa lógica continúa dominando la política costarricense. Cabe aclarar que Bernstein era Marxista.

Chaves y el PPSO no cuestionan verdaderamente este modelo. Solo alegan que pueden administrarlo mejor que quienes lo controlaban antes.

Por eso buena parte del enfrentamiento entre el oficialismo y su “oposición” no es una lucha entre derecha e izquierda. Es una disputa dentro de la propia izquierda socialdemócrata:

Quieren las mismas instituciones. El mismo poder para intervenir. La misma estructura financiada por quienes la producen. Solamente cambian quienes ocupan las oficinas.

En resumen: la izquierda pregunta cómo recaudar más para sostener el Estado, la derecha quiere fiscalizar, contener y reducir costos de operación. Evitar el despilfarro. El Liberalismo (en español no inglés) busca cómo reducir el tamaño del Estado, se pregunta ¿qué? ¿por qué? ¿Para qué? debe una institución existir.

La falsa derecha costarricense no busca quitarle poder al Estado.

Busca quitarles el Estado a sus adversarios.

Conozca cómo se dividen y algunos datos de las 324 instituciones públicas que tiene Costa Rica.

PPSO NO ES DERECHA. MUCHO MENOS LIBERTARIO.La ridícula discusión sobre las jornadas 4x3 sirve para demostrarlo.De un lad...
26/08/2026

PPSO NO ES DERECHA. MUCHO MENOS LIBERTARIO.

La ridícula discusión sobre las jornadas 4x3 sirve para demostrarlo.

De un lado tenemos: Socialistas MARXISTA. Del otro: Socialdemócratas MARXISTAS (herederos del revisionismo de Bernstein).

Es decir: izquierda contra izquierda más extrema.

Lo podemos COMPROBAR porque ambos discuten quién debe decidir cómo distribuye una persona su tiempo de trabajo.

Ninguno ni siquiera entiende la verdad. No reconocen el principio verdaderamente libertario: el individuo es dueño de su tiempo, de su trabajo y de sus capacidades.

Un proyecto de derecha libertaria sería muy sencillo:

1. Reformar la Constitución para establecer jornadas máximas de 12 horas diarias y 48 horas semanales.

2. Aprobar una ley de un artículo y sencillo:

“Todo trabajador podrá, mediante acuerdo expreso, voluntario y escrito con su empleador, distribuir libremente su jornada dentro de esos límites”.

FIN.

¿Quiere trabajar cinco días de ocho horas? Hágalo.

¿Prefiere cuatro días de doce horas y descansar tres? Hágalo.

¿No quiere aceptar esa jornada? No la acepte.

Eso es Libertad. No que sindicatos, burócratas o políticos decidan cuál horario le conviene a Usted o a mí. Uno tiene todo el derecho de decidir lo que le conviene o no. El Estado NO es mi papá. Yo soy un individuo responsable que decide por sí mismo. Esa es la sociedad que debemos promover y empujar.

Podrán vender al PPSO como “derecha”, pero sus políticas demuestran otra cosa: es un partido Social Demócrata MARXISTA discutiendo con Socialistas MARXISTAS cuánto permiso deben concederle al individuo.

Se los dejo solamente como ejemplo.

Si quieren que hagamos el mismo análisis con la famosa “Ruta del Arroz”, me dicen y con muchísimo gusto le entramos.

Aprobado moción que busca confirmar las jornadas 4x3

26/08/2026
25/08/2026

EN PAPAGAYO PIDEN QUE QUITEN LOS OBSTÁCULOS. EN JACÓ, EL GOBIERNO LOCAL COLOCA MÁS.

Los vecinos de Playa Panamá salieron a pedir que las inversiones puedan avanzar y generar empleo y desarrollo.

Jacó debería mirarse en ese espejo.

Nuestra economía también nació de la inversión privada. Empresarios construyeron hoteles, restaurantes, comercios y proyectos; alrededor de ellos crecieron trabajadores, proveedores y familias.

Pero Jacó creció rápidamente y sin suficiente orden. Ese desorden nos permitió avanzar durante una etapa, pero hoy se convirtió en un techo que nos impide continuar creciendo.

La respuesta no puede ser más intervención arbitraria. Ordenar no significa obstaculizar.

La actual administración no creó todos nuestros problemas, pero sí está destruyendo parte del tejido económico que todavía nos sostiene: más confrontación, incertidumbre y decisiones contra quienes invierten y producen empleo. Punta Leona es solamente el ejemplo más visible.

¿Qué proponemos entonces?

Un gobierno local mucho más abierto y favorable hacia quienes generan empleo y desarrollo. Una Municipalidad que apoye a las comunidades con infraestructura, limpieza, seguridad, orden urbano y servicios públicos de calidad.

También necesitamos acuerdos y conciliaciones con los empresarios para ordenar el progreso. La ley debe cumplirse, pero el diálogo debe sustituir la confrontación y las reglas claras deben reemplazar la arbitrariedad.

El sector privado, por su parte, tendrá que elevar la calidad de sus servicios y adaptarse a una economía más competitiva.

Jacó necesita orden y estructura para romper el techo que hoy limita su desarrollo. Necesita un gobierno moderno que comprenda de dónde nace la riqueza y que trabaje con quienes la producen, no contra ellos.

Papagayo está pidiendo que quiten las piedras del camino.

Jacó necesita una Municipalidad que deje de colocarlas y comience a construir la ruta hacia su próximo nivel de desarrollo.

PAPAGAYO NOS RECUERDA AL JACÓ QUE FUIMOS. EL FUTURO DEPENDE DEL JACÓ QUE DECIDAMOS SER.Los vecinos de Playa Panamá salie...
25/08/2026

PAPAGAYO NOS RECUERDA AL JACÓ QUE FUIMOS. EL FUTURO DEPENDE DEL JACÓ QUE DECIDAMOS SER.

Los vecinos de Playa Panamá salieron a caminar para pedir inversión, empleo y desarrollo en Papagayo.

Esa noticia debería hacernos pensar en Jacó.

Porque la economía que hoy florece en Papagayo es, en esencia, la misma que alguna vez impulsó nuestro crecimiento: inversión privada en turismo, infraestructura y servicios. Personas que vieron una oportunidad, arriesgaron su capital y construyeron algo donde antes no existía.

Así comenzó a transformarse Jacó.

No fue un decreto ni un plan diseñado desde una oficina pública. Fueron empresarios grandes y pequeños que levantaron hoteles, restaurantes, comercios, viviendas y proyectos turísticos. Alrededor de cada inversión comenzaron a trabajar cocineros, saloneros, constructores, transportistas, encargados de limpieza, jardineros, proveedores y profesionales.

Detrás de cada habitación ocupada había un salario. Detrás de cada mesa servida había una familia. Detrás de cada nuevo negocio había alguien apostando por Jacó.

Nuestra gente entendía esa economía porque la vivía. Sabía que, cuando llegaban visitantes e inversiones, el movimiento alcanzaba al supermercado, al taxi, a la soda, al taller, al pescador y al pequeño comerciante.

Pero el mundo cambió. Y la economía también.

La misma fórmula que permitió crecer a Jacó ya no funciona con la misma facilidad. Hoy existen más destinos, más competencia y consumidores que comparan precios, experiencias y opiniones en segundos. Los costos aumentaron, los márgenes se redujeron y una buena temporada ya no necesariamente compensa varios meses difíciles.

Hoy no basta con tener una playa hermosa.

El visitante también exige seguridad, limpieza, orden, buena atención, infraestructura, conectividad, experiencias, gastronomía, espacios públicos y servicios capaces de justificar el precio que paga.

La economía turística evolucionó, escaló y se volvió más exigente. Por eso también deben escalar nuestros servicios y su calidad.

Los empresarios de Jacó tienen que entenderlo. Algunos negocios deberán modernizarse, capacitar mejor a su personal, elevar sus estándares, mejorar la experiencia del cliente y descubrir nuevas formas de competir. No podemos cobrar los precios de hoy ofreciendo los servicios de ayer.

Adaptarse primero será necesario para sobrevivir. Crecer y evolucionar vendrá después.

Pero esa exigencia no puede dirigirse solamente al sector privado. También la Municipalidad debe evolucionar.

No podemos enfrentar una economía más competitiva con más burocracia, más incertidumbre, más confrontación y una administración local que parece sentirse más cómoda peleando contra el desarrollo que ayudando a ordenarlo.

El conflicto con Punta Leona es solamente el ejemplo más visible. El problema de fondo es una relación cada vez más tensa entre el gobierno local y quienes invierten, producen empleo y sostienen la actividad económica del cantón.

Eso no significa que una empresa pueda colocarse por encima de la ley. Las playas deben seguir siendo públicas, las normas deben cumplirse y el ambiente debe protegerse.

Pero gobernar tampoco consiste en convertir cada diferencia en una guerra.

La autoridad puede fiscalizar sin humillar. Puede ordenar sin atropellar. Puede exigir el cumplimiento de la ley respetando también el debido proceso. Puede proteger lo público sin olvidar que detrás de cada empresa hay trabajadores, proveedores y familias que dependen de que esa actividad continúe.

El empresario debe aprender a competir. La Municipalidad debe aprender a gobernar.

Mientras el sector privado necesita elevar la calidad de sus servicios, el gobierno local debe brindar seguridad jurídica, trámites eficientes, calles transitables, limpieza, espacios públicos dignos, orden urbano, seguridad y reglas claras.

No se puede pedir más inversión mientras se castiga a quien ya invirtió. No se puede hablar de empleo mientras se vuelve más difícil sostener una empresa. No se puede prometer desarrollo mientras se cierran las puertas por donde tendría que entrar.

Jacó, además, necesita reducir su dependencia de la temporada turística. Por eso atraer personas para que vivan permanentemente aquí no es solamente una campaña inmobiliaria: es una estrategia para darle estabilidad a nuestra economía durante los doce meses.

Un residente compra alimentos, utiliza comercios, contrata servicios, alquila o adquiere vivienda y visita restaurantes incluso durante la temporada baja. Su presencia mantiene una mesa ocupada un martes de septiembre y ayuda a que un negocio pueda conservar trabajadores cuando ya no quedan turistas caminando por la avenida.

Pero para que más personas elijan vivir aquí, Jacó también debe ofrecer calidad de vida. Debe ser un lugar limpio, seguro, ordenado y atractivo no solamente para pasar un fin de semana, sino para construir una vida.

Ese es el próximo paso de nuestra evolución económica: pasar de depender casi exclusivamente del visitante temporal a construir también una comunidad de residentes, empresarios, profesionales e inversionistas que produzcan y consuman durante todo el año.

Papagayo nos recuerda al Jacó que comprendía que la inversión privada podía transformar una comunidad. Pero también nos muestra cuánto ha evolucionado el mercado y cuánto debemos evolucionar nosotros.

El pasado nos trajo hasta aquí. Pero el pasado, por sí solo, no nos llevará hacia el futuro.

Jacó tendrá que adaptarse para sobrevivir, elevarse para competir y evolucionar para volver a crecer.

La pregunta es si su gobierno local ayudará a abrir ese camino o continuará en conflicto con el mismo desarrollo que alguna vez le dio vida a nuestro cantón.

Vecinos de Playa Panamá marchan para pedir inversión, empleo y desarrollo en Papagayo Municipales - El Mundo CR

PAPAGAYO NOS RECUERDA ALGO QUE COSTA RICA PARECE ESTAR OLVIDANDOLos vecinos de Playa Panamá salieron a caminar para pedi...
25/08/2026

PAPAGAYO NOS RECUERDA ALGO QUE COSTA RICA PARECE ESTAR OLVIDANDO

Los vecinos de Playa Panamá salieron a caminar para pedir inversión, empleo y desarrollo en el Polo Turístico de Papagayo.

No marcharon contra quienes quieren invertir. Tampoco salieron a pedir más oficinas públicas, subsidios o puestos pagados con impuestos. Salieron a defender aquello que realmente puede producir empleo y oportunidades para su comunidad: inversión privada, construcción, turismo, comercio y nuevos proyectos.

Hay algo profundamente honesto en esa imagen.

Porque la prosperidad no comienza con un decreto, un discurso político o una nueva institución. Comienza cuando alguien ahorra, consigue financiamiento, arriesga su capital y decide construir algo que antes no existía.

Detrás de cada hotel, restaurante, comercio o desarrollo turístico hay una persona que decidió correr un riesgo. Si acierta, aparecen empleos, proveedores, transportistas, profesionales y pequeños negocios que crecen alrededor de esa inversión. Si se equivoca, pierde su propio dinero.

Así se desarrollaron muchas de nuestras comunidades costeras. Así creció Jacó. Así crecieron Guanacaste, Manuel Antonio, La Fortuna y muchos otros destinos.

No fue el Estado el que descubrió esas oportunidades. Fueron empresarios grandes, medianos y pequeños que vieron posibilidades donde antes solamente había incertidumbre.

Durante mucho tiempo, esa fórmula fue más sencilla. Había menos competencia, menos destinos consolidados y márgenes más amplios. Una buena temporada podía compensar varios meses difíciles.

Pero esa economía ya cambió.

Hoy el turista compara precios, servicios y experiencias en segundos.

Puede elegir entre Costa Rica, Panamá, México, Colombia, República Dominicana o cualquier otro destino. Los costos aumentaron, los márgenes se redujeron y una temporada alta ya no necesariamente alcanza para sostener un negocio durante todo el año.

Por eso Costa Rica necesita más inversión, mejores servicios, mayor competencia y comunidades capaces de atraer no solamente turistas, sino también residentes, emprendedores y personas que consuman y produzcan durante los doce meses.
Jacó es un buen ejemplo. Promover que más personas decidan vivir permanentemente allí no es solamente una campaña inmobiliaria. Es una estrategia para reducir la dependencia de la temporada alta y darle mayor estabilidad a toda la economía local.

Quien vive en una comunidad compra alimentos, contrata servicios, alquila o adquiere vivienda, visita restaurantes, utiliza comercios y genera actividad un martes de septiembre, no solamente durante Semana Santa o un fin de semana largo.

Esa estabilidad permite que las empresas sobrevivan la temporada baja, conserven trabajadores y lleguen a diciembre con mayor capacidad para pagar salarios, aguinaldos, marchamos y todas las demás obligaciones que siguen llegando aunque los turistas hayan dejado de llegar.

Sin embargo, mientras algunas comunidades comienzan a comprender esta realidad, muchas instituciones siguen tratando al empresario como sospechoso y a la inversión como una amenaza.

El conflicto entre la Municipalidad de Garabito y Punta Leona es solamente un ejemplo visible. Hay muchos otros que nunca llegan a las noticias: permisos que se eternizan, criterios que cambian, proyectos que permanecen detenidos, pequeños negocios que se cansan y capital que termina buscando otro lugar.

Esto no significa colocar a ninguna empresa por encima de la ley. Las normas deben cumplirse y el ambiente, las playas y los bienes públicos deben protegerse.

Pero también el Estado debe cumplir la ley, respetar el debido proceso, brindar seguridad jurídica y comprender las consecuencias económicas y sociales de sus decisiones.

La autoridad puede ser firme sin ser hostil. Puede fiscalizar sin humillar. Puede hacer cumplir la ley sin convertir cada diferencia en una guerra contra quien produce.

El verdadero desarrollo sostenible necesita equilibrio: inversión responsable, protección ambiental, instituciones serias y comunidades que participen de los beneficios. Si eliminamos cualquiera de esos elementos, el sistema deja de funcionar.

Papagayo nos está dejando una enseñanza importante: las comunidades comienzan a comprender que detrás de una inversión no solamente está el empresario. También está el trabajador que necesita empleo, el proveedor que espera una oportunidad y la familia que depende de que la economía siga caminando.

La inversión puede irse. El capital puede buscar otro destino. Pero las familias se quedan.

Y cuando finalmente comprendemos eso, tal vez ya no deberíamos preguntarnos únicamente cuánto dinero llegará con un nuevo proyecto.

También deberíamos preguntarnos cuánto empleo, cuánto desarrollo y cuántas oportunidades estamos perdiendo cada vez que hacemos imposible que ese proyecto llegue.

Vecinos de Playa Panamá marchan para pedir inversión, empleo y desarrollo en Papagayo Municipales - El Mundo CR

14/08/2026

¿POR QUÉ COSTA RICA ES TAN CARA?

La pregunta es genuina.

¿Por qué los carros pueden costar mucho menos en Panamá o Nicaragua?

¿Por qué la comida, la ropa y tantos productos básicos son tan caros aquí?

¿Por qué pagamos precios de país rico, pero recibimos carreteras y servicios que parecen de país pobre y que claramente no reflejan lo que pagamos?

Tal vez parte de la respuesta está en uno de nuestros mayores errores colectivos:

Confundir impuestos con servicios.

Durante años, el discurso político que nos “educan” desde la escuela es que nos ha hecho creer que más impuestos significan automáticamente más escuelas, mejores hospitales, mejores carreteras y mayor ayuda para los pobres.

PERO ESO NO ES CIERTO.

Más impuestos solo significa más dinero en manos del Estado. Esto, de ninguna manera, garantiza que ese dinero se convierta en bienestar o en mejores servicios para el ciudadano.

Y ahí comienza el problema.

En abril de 2024, Costa Rica tenía 332 instituciones públicas.

¡Más de 330 estructuras para gobernar un país de poco más de cinco millones de habitantes!

Y cada institución viene acompañada de su propia planilla.

Cada empleado público nuevo que se contrata representa no solo pagar un salario este año, sino también significa asumir una obligación permanente: salario, cargas patronales, aguinaldo, beneficios, equipo, tecnología y espacio de trabajo.

Si la planilla estatal crece sin eliminar otros gastos ni producir mejores resultados, al gobierno le quedan solo tres opciones:

1- Cobrar más impuestos.
2- Endeudarse más.
3- Reducir otros servicios.

Así, la contratación pública de hoy se convierte en la presión tributaria de mañana.

Veamos este simple ejemplo:

¿MOPT, CONAVI y COSEVI?

El ciudadano sostiene tres enormes estructuras públicas, tres burocracias alrededor del mismo sistema vial y un resultado que todos conocemos:

La misma carretera llena de huecos.

Y preguntémonos: ¿por qué?

¿Por qué esa carretera y tantas otras calles de Costa Rica están en malas condiciones?

¿Es simplemente por falta de dinero?

No. Dinero les sobra.

Costa Rica recauda y asigna enormes cantidades de dinero para construir y mantener carreteras. Sin embargo, seguimos pagando por calles que destruyen nuestros vehículos, aumentan los tiempos de traslado y encarecen el transporte de personas y mercancías. O sea no solo nos cuesta dinero cuando pagamos sino que las consecuencias también nos pasan factura.

Y es que esa factura que pagamos comenzó a formarse mucho antes de que el producto llegara a nuestras manos:

- un nuevo impuesto.
- un nuevo arancel.
- un nuevo permiso o requisito
- un nuevo trámite a realizar
- burocracia que genera atraso.
- falta de competencia que reduce costos
- En cada institución que consume recursos sin demostrar resultados.

Y lo más irónico es que quienes más sufren no son los ricos.

Son los más pobres y necesitados.

Ellos pagan impuestos cuando compran comida, ropa o combustible. Pagan los costos ocultos de cada regulación y después vuelven a pagar cuando el hospital no responde, la educación no abre oportunidades o una calle llena de huecos les destruye el carrito que tanto les costó comprar.

El pobre paga dos veces:

Primero, para sostener el aparato.

Y después, por las consecuencias de que el aparato no funcione.

Un país no se vuelve caro de un día para otro.

Se vuelve caro poco a poco.

Con el tiempo hasta su fin cambia. Ya no se cobra para dar servicios sino que se exigen impuestos para mantener el aparato y se vuelve más importante que servir a la persona.

¿Estamos pagando para recibir mejores servicios?

¿O estamos pagando para sostener una estructura que consume cada vez más y devuelve cada vez menos?

¿Por qué Costa Rica es tan cara?

Y, todavía más importante:

¿Por qué dejamos de preguntarlo?

Costa Rica is one of the best places to retire.
13/08/2026

Costa Rica is one of the best places to retire.

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