11/06/2026
Mitos sobre el sistema de salud y la reforma en Colombia
Diferencia clave: EPS vs. IPS
Para entender la situación actual, el primer paso es diferenciar entre una EPS y una IPS, ya que no son lo mismo.
Las EPS (Entidades Promotoras de Salud): Son intermediarias financieras. Tienen la función de afiliar a los ciudadanos, administrar los recursos económicos públicos de la salud y gestionar la prestación de los servicios médicos a través de una red de clínicas y hospitales. Las EPS no son los hospitales ni las clínicas.
Las IPS (Instituciones Prestadoras de Salud): Son los hospitales, clínicas, consultorios y laboratorios. Son las entidades encargadas de atenderte físicamente, realizar los exámenes y prestar los tratamientos.
¿Cómo operan las EPS?
1. Recaudo y afiliación: Reciben tus aportes mensuales (si eres cotizante)
2. Autorización y gestión: Aprueban o niegan tus citas con especialistas, exámenes médicos, cirugías y la entrega de medicamentos.
3. Contratación: Contratan a las IPS para que te presten la atención médica.
Tipos de régimen actual
Régimen Contributivo: Para personas con capacidad de pago (trabajadores formales, independientes y pensionados). Se financia con una cotización mensual dividida entre el empleador y el empleado.
Régimen Subsidiado: Para personas sin capacidad de pago (población vulnerable o de bajos recursos clasificada en el Sisbén). El costo total de su salud es asumido por el Estado.
Primer mito: ¿El sistema de salud ya está funcionando bajo el modelo de la nueva reforma?
FALSO. Actualmente, el sistema de salud sigue operando bajo el modelo de la Ley 100 de diciembre de 1993. Esta ley fue la que creó la intermediación financiera y el negocio de las EPS en Colombia.
A lo largo de los más de 30 años de vigencia de esta ley, han existido en el país entre 150 y 157 EPS. De ese total de entidades creadas o avaladas, más de 120 han sido liquidadas debido a quiebra, corrupción o graves deficiencias en la prestación del servicio.
Segundo mito: "Las EPS son indispensables para el sistema de salud"
FALSO. Este modelo de intermediación financiera ha permitido el desvío de recursos públicos hacia arcas privadas, el monopolio en la distribución de insumos y medicamentos, y la imposición de tarifas de pago devaluadas e injustas para las IPS que no forman parte de su "integración vertical" (clínicas propias o de aliados económicos).
Cada vez que una EPS entra en insolvencia económica, intervención o liquidación, destruye la estabilidad financiera de los hospitales y clínicas mediante un mecanismo de impunidad que lleva décadas operando:
1. Acumulación de cartera: Las EPS reciben puntualmente los recursos del Estado. Sin embargo, al retrasar los pagos o desviar los fondos para fines particulares (lujos corporativos, contratos políticos y coimas), generan un efecto dominó de asfixia financiera.
2. Colapso de los prestadores: Al no recibir el pago por los servicios que ya prestaron, las IPS públicas y privadas se quedan sin capital de trabajo. Muchas se ven obligadas a cerrar servicios especializados o a clausurar sus puertas definitivamente.
3. Afectación total: Esto golpea de forma directa a los pacientes (quienes deben recurrir masivamente a tutelas para que no se les vulnere el derecho a la vida) y a los trabajadores de la salud, quienes sufrimos retrasos crónicos en el pago de salarios y precarización laboral.
Históricamente, las EPS en Colombia han estado vinculadas a clanes políticos y élites tradicionales. Estos sectores han utilizado la intermediación de los recursos de la salud como una caja menor para la financiación de campañas y el control clientelar.
Hoy en día, esta misma red de intereses bloquea una reforma estructural en el Congreso. Utilizan estrategias de desinformación para generar pánico en la ciudadanía y manipulan el flujo de caja retrasando pagos, acaparando medicamentos y negando insumos para culpar artificialmente a la propuesta de cambio. La desaparición de más de 100 EPS mediante intervenciones forzosas de la Superintendencia de Salud no es un fenómeno nuevo; es una crisis sostenida que viene ocurriendo desde 1999.
Tercer mito: "No se necesita una reforma estructural al sistema de salud"
FALSO. Es de vital importancia tramitar y aprobar una reforma estructural para transformar el modelo actual. El objetivo es eliminar la intermediación financiera y garantizar un acceso a la salud que sea verdaderamente universal, equitativa y oportuna.
Una reforma legítima debe fundamentarse en:
* Fortalecer la atención primaria y la prevención de la enfermedad en los territorios.
* Dignificar y mejorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores de la salud.
* Recuperar el control público de los recursos, logrando el pago directo a hospitales y clínicas (IPS) sin intermediarios que retengan el dinero.
Como trabajadores de la salud, es un deber ético no respaldar a dirigentes políticos aliados de la intermediación financiera y la precarización laboral. Aquellos que solo piden inyectar más dinero al sistema actual buscan perpetuar el desvío de recursos para llenar arcas privadas a costa de la salud de los colombianos y de nuestros derechos laborales.