04/04/2024
Un balance serio permitiría, luego del hundimiento del proyecto de reforma al sistema de salud, debiera empezar por no cargárselo a la oposición sino a la arrogancia y a la incapacidad para buscar consensos con actores diversos, incluidos los usuarios muchos de los cuales entraron en pánico convencidos de que de eso tan bueno no dan tanto.
Sí, pésimos gestores empoderó el presidente Gustavo Petro para posisionar la reforma en el Congreso; a unos verdaderos tirapiedra contra todo lo que se movía en contrario así apenas fuera para hacer una salvedad. Qué peligrosos son los gobernantes engreidos como el nuestro.
Personalmente no canto victoria, por qué habría de hacerlo, por el fracaso que, se me ocurre, estaba anticipado con la languidez con la que fuera aprobada por la Cámara, más como fruto de acuerdos burocráticos que por convicción de las bancadas que a última hora lo avalaron. Por el contrario, lamento los empecinamientos en que por falta de olfato para establecer los reales tiempos y espacios, determinantes de las posibilidades reales, tuvo el gobierno nacional en sacar adelante su idea. Hacía rato esta era un cadáver en espera del certificado de defunción.
Lo menos que podría uno esperar por lo pronto es la renuncia de Guillermo Alfonso Jaramillo, personaje prepotente y fracasado.