08/08/2025
¿Cuántas veces más vamos a repetir la historia con nuevos nombres y los mismos verdugos?
“...Y al alma del campesino llega el color partidiso, entonces aprende a odiar hasta quien fue su buen vecino... Todo por esos ma***tos politiqueros de oficio.”
¿De qué color es el odio que nos sembraron?
Hay canciones que fueron escritas hace décadas, pero parecen dictadas esta mañana, justo después del noticiero.
“¿A quién engañas, abuelo?” no es solo un diálogo campesino…
es un retrato eterno del ciclo ma***to que vivimos en Colombia: la muerte disfrazada de ideología, y la miseria adornada con promesas.
Una estrofa, en especial, retumba como piedra contra la conciencia:
“Aparecen en elecciones unos que llaman caudillos
que andan prometiendo escuelas y puentes donde no hay ríos
y al alma del campesino llega el color partidiso
entonces aprende a odiar hasta quien fue su buen vecino
todo por esos ma***tos politiqueros de oficio…”
🎶 Fragmento de la canción “¿A quién engañas abuelo?” de Garzón y Collazos
🎤 Letra: Luis Ernesto Arocha
Canto que sigue doliendo, porque la historia de Colombia no ha cambiado… solo ha cambiado de rostro.
¿Y no es eso mismo lo que vemos hoy?
Nuevos caudillos con viejas mañas.
Nuevos discursos con las mismas trampas.
Nuevos colores, mismas heridas.
Prometen becas, paz, subsidios, techos y tierra...
y cuando ya tienen el voto, nos devuelven a la guerra entre hermanos.
En nombre de la izquierda, la derecha, el centro o el cambio,
nos vuelven a llenar de rabia…
hasta hacer que miremos con desconfianza al vecino que piensa diferente.
¿Cuánto odio nos sembraron en la piel…
hasta que olvidamos que el otro no es el enemigo, sino otro herido como yo?
El abuelo de la canción llora porque ya no puede con el arado,
y el niño empieza a entender que la verdadera ruina no es solo la pobreza, sino el veneno ideológico que nos enfrenta, y que deja huérfanos, incluso a los que sobreviven.
Hoy, 50 años después, seguimos viendo morir a los taitas,
y seguimos cargando el mismo silencio.
📢 Que este canto nos despierte.
No hay futuro en manos de “caudillos” que trafican con el dolor.
No hay patria donde el alma del pueblo solo valga en campaña.
Basta de odiarnos con bandera ajena.
Basta de votar por verdugos con sonrisa populista.
Basta de repetir la historia... con los mismos mu***os, solo que más jóvenes.