04/08/2026
LOS SIETE DEMONIOS DE LA MINERÍA
La Minería es riqueza y esperanza; pero el Gobierno la ha dejado convertir en miseria humana, ausencia de estado, violencia, ilegalidad y destrucción ambiental. La Minería parece La Agonía y el Éxtasis. El Éxtasis, es el esplendor para los que se llevan las riquezas; y La Agonía, es el inframundo para los territorios y las comunidades sin nada.
En la Minería hay Mitos y Demonios. La Buena Minería y un Buen Gobierno tienen que exorcizar esos demonios; de lo contrario, nadie creerá en el engañoso y esplendoroso espejo de la minería.
DEMONIO UNO: EL PARAESTADO DE LA MINERÍA
La minería crea infiernos de inequidad, ilegalidad y violencia. La riqueza de la minería no logra formar comunidades sanas, educadas, en paz y con futuro esperanzador; va de la mano con la miseria humana. En los territorios mineros hay pobreza, ilegalidad, paramilitares, guerrilleros, prostitución, brujos, medio ambiente arrasado, ignorancia. Pueblo de mina, pueblo de ruina, se dice!
DEMONIO DOS: EL AGUA, LA GRAN VÍCTIMA DE LA MINERÍA
El agua en las zonas mineras está en amenaza de extinción. Las fuentes de agua, otrora caudalosas y cristalinas, hoy se ven secos, turbios, agotados, o contaminados. El Oro puede agotarse, el agua es insustituible para la vida. Y, donde hay oro de aluvión el agua siempre termina escasa, contaminada, venenosa para el consumo humano. El agua en las zonas mineras es vergüenza humana.
DEMONIO TRES: EL MERCURIO DE LA MINERÍA SIGUE MATANDO
Usar mercurio en la extracción del oro fue prohibido en 2018. Aun así, el Estado ha sido incapaz de eliminar su uso. La minería sigue usando de una manera ilícita, el mercurio en 26 de los 32 departamentos. La zona más afectada de mercurio en Colombia es el Bajo Cauca Antioqueño.
Ya el Gobierno no hace estadísticas del consumo de mercurio, porque está prohibido y asume que ya no se usa. El Mercurio, que no se degrada ni desaparece, contamina los ríos y el aire, y tiene una memoria ambiental muy larga, entre 50 y 100 años.
DEMONIO CUATRO: LA MINERÍA ES INVASORA E IRREVERENTE. ACAPARA TERRITORIOS QUE NO CONTROLA, NO COMPRA, NO CUIDA.
Las licencias mineras se adjudican y cubren territorios excesivamente grandes que las empresas mineras no son capaces ni de controlar, ni de explotar, ni de darle seguridad, ni de comprar las tierras, ni de proteger y reubicar a los mineros ancestrales que llevan más de 100 años trabajando en los territorios concesionados, ni tratan con juicio el medio ambiente.
DEMONIO CINCO: LA MINERÍA DEJA CICATRICES INCURABLES
Todas las Tecnologías y las industrias han evolucionado. Antes una operación médica era prácticamente salvaje: Dejaba cicatrices en la piel con grandes riesgos de infección y heridas azarosas. Ya hoy, La medicina puede operar sin afectar la superficie ni el interior. La operación de la Minería no evoluciona, es una extracción casi salvaje. La superficie se llena de cicatrices al igual que su interior. Deja cicatrices ambientales arrasadoras.
DEMONIO SEIS: LA MINERÍA NO HACE CIERRES TÉCNICOS. ABANDONA LAS MINAS CUANDO EXTRAE LA RIQUEZA.
Cuando a una mina le extraen su riqueza, en Colombia no se hace un cierre técnico, la mina se abandona, y dejan, eternos, todos los problemas ambientales a las comunidades y al Estado. LAS MINAS NO SE CIERRAN TECNICAMENTE, SE ABANDONAN.
DEMONIO 7: EL GOBIERNO NO SABE QUÉ MINERÍA TIENE
Para gobernar es necesario conocer con certidumbre los hechos. La Minería, que es tan degradante del medio ambiente, tan amenazante a la vida de la gente, tan creadora de ilegalidad y de violencia, es urgente gobernarla.
Fuente: https://noticiasampm.com/los-siete-demonios-de-la-mineria/