26/09/2026
¿En qué momento normalizamos la guerra al punto de hablar con tanta naturalidad de un “paro armado”?
Una expresión que termina minimizando lo que realmente ocurre: una comunidad sometida por el miedo, las amenazas y la imposición de un grupo armado que consigue paralizar su movilidad y su actividad económica.
Y mientras el Gobierno desconoce las dinámicas reales de estas estructuras y de los territorios donde operan, los ciudadanos terminan pagando el precio de ese desconocimiento.
No podemos seguir suavizando la violencia con palabras que la hagan parecer normal. Cuando una comunidad es sometida por las armas, no hay nada de normal: hay una guerra que estamos permitiendo que se vuelva paisaje.