10/10/2026
Antes de un divorcio, muchas veces lo primero no es el abogado. Es sanar. A mi oficina llegan personas heridas, con la autoestima por el piso, con historias de violencia. La consejería espiritual acompaña, consuela y es valiosa. Pero cuando hay una herida profunda, también se necesita un profesional de la salud mental, alguien con el conocimiento para guiarla de verdad. Pedir ayuda no es perder la fe. Es cuidarse.