02/02/2017
Usted debe saber que en nuestro país existe desde ya hace algunos años la llamada comúnmente ley de divorcio (lo que en realidad se llama Nueva Ley de Matriminio Civil). En virtud de la cual se puede poner fin al vínculo matrimonial contraído, adquiriendo luego de la tramitación del mismo un nuevo estado civil: el de divorciado (y por tanto pueden volver a contraer matrimonio). Así también existe la llamada separación judicial (que no es lo mismo que el divorcio), y que por tanto no pone fin al vínculo matrimonial pero si pone fin a ciertos deberes y obligaciones entre los cónyuges, como también permite solucionar el tema patrimonial entre los cónyuges (quedan separados de bienes).
Una vez dictada la sentencia que declara a los cónyuges divorciados ya puede hablarse de que la pareja está divorciada y podrían estos volver a contraer matrimonio. El principal efecto del divorcio es el fin de las obligaciones y derechos de carácter patrimonial que existen entre los cónyuges, como son los derechos sucesorios y los derechos de alimentos (termina la obligación de darle alimentos al otro cónyuge). El término de estas obligaciones entre los cónyuges no afecta en modo alguno la relación con los hijos y los derechos y obligaciones para con ellos.
Según la ley, el divorcio se define como un mecanismo de disolución del vínculo matrimonial por sentencia judicial y que extingue, en general, los derechos y deberes personales y patrimoniales, entre ellos.
Usualmente la gente cree que para divorciarse le tienen que dar el divorcio y que si le dicen no te voy a dar el divorcio no podrá divorciarse. Esto es del todo incorrecto, así es, puesto que no se requiere que el otro cónyuge preste su voluntad para conseguir el divorcio, usted con la legislación existente perfectamente puede divorciarse aún cuando el otro cónyuge no este de acuerdo (y en no más de 3 meses de tramitación). Efectivamente, y es que es usual de que a nuestra consulta lleguen personas señalando que se quieren divorciar pero el marido les dijo que no les iba a dar el divorcio. Es por esto que insistimos nuevamente en señalar que NO SE REQUIERE QUE LOS CÓNYUGES ESTEN DE ACUERDO CON LA IDEA DE DIVORCIARSE, USTED PUEDE DIVORCIARSE AÚN SI SU CÓNYUGE NO QUIERE HACERLO.