23/05/2026
Lucha de clases…
Acudiendo siempre a la historia, como fuerza de realidad precedente, debo evocar la Revolución Francesa (1789 - 1799), que materializó una “liberación” de terror, traducido en un efecto peor a los problemas que debía solucionar.
Maximilien Roberspierre, de clase humilde, abogado y gran orador, acérrimo opositor a la pena de muerte y uno de los principales artífices de la Revolución Francesa, una vez practicada, guillotino a miles de personas por simple sospecha, inclusive amigos cercanos.
Personaje, que en la cúspide del poder, se mostraba como un ser divino, superior a la humanidad del cual en otrora tomó posición defensiva.
Paradójicamente,un disparo en la mandíbula lo dejó gravemente herido, le despojó de su arma lingüística que lo llevó al poder, para días después ser guillotinado.
Es menester hacer análisis de aspectos fundamentales de la revolución francesa:
1.- La propia revolución se tradujo en un resultado peor al de la monarquía.
2..- El golpe de poder, que pueden experimentar los humanos, genera un paroxismo, que los transforman para mal, lo que inicia como una lucha en pro de las clases, se traduce en la lucha en pro de una personalidad “divina”.
3.- Quién en realidad, estabilizó Francia, como fin de la coyuntura revolucionaria, fue Napoleón.
En conclusión, la historia ha demostrado, en una infinidad de casos, que la igualdad es utópica, ante la diversidad que se enfrenta y que en pro de ello limita la libertad, siendo en su esencia contrapuestas.
Que, en pro de tal utopía, se han generado crímenes groseros, con intereses personales camuflados de luchas sociales.
La fuerza de un Estado, debe concentrarse en fuerza de producción diversificada, con un grado amplio de libertad y acorde al rol que cada uno de sus componentes se ha colocado.
El socialismo, es la forma del despojo violento de la libertad individual, en pro de incapaces ignorantes, que siguen a un ignorante mayor.