10/05/2026
A veces, en derecho de familia, la solución no aparece cuando las partes logran ponerse de acuerdo entre ellas, sino cuando los profesionales que intervienen recuerdan qué es lo verdaderamente importante.
Esta semana me tocó compartir una mediación con colegas y una mediadora que entendieron exactamente eso: que detrás de cada expediente hay hijos, historias, vínculos y realidades que necesitan ser escuchadas.
El derecho de familia no puede ejercerse desde la ley fría y aislada de la vida real.
Requiere sensibilidad, empatía y la capacidad de ponderar, por encima de todo, el interés de los hijos.
Gracias a quienes trabajan así. Porque cuando eso sucede, no solo se construyen acuerdos: también se cuidan futuros.