09/06/2026
Los niños que quedan atrapados en disputas judiciales entre sus padres desarrollan síntomas físicos y psicológicos que van desde trastornos del sueño hasta mutismo selectivo, pasando por depresión y conductas violentas. Así lo advirtieron Florencia Colinett, abogada especialista en derecho de familia, y Cecilia Schatz, psicóloga forense, durante una entrevista en el programa Día 7, emitido por Misiones Online.
Colinett recordó una frase que escuchó de boca de una psicóloga en un canal nacional y que, según dijo, la marcó: «Lo primero que se rompe en un niño judicializado es su infancia». La letrada admitió que esas palabras resonaron en ella porque los acompaña de cerca: «Yo los veo, porque yo los acompaño. Yo me voy a Cámara Gessel, yo me voy cuando tienen que ir al cuerpo médico forense para que le hagan una revisación por si hubo un abuso sexual o no».
Schutz, por su parte, describió con crudeza lo que observa en su práctica profesional: «Lo que uno ve en la clínica son síntomas como trastornos, disfunciones de hábitos, de rutinas. Ve angustia como síntoma, ansiedad, irritabilidad, problemas en sus vínculos, trastornos del sueño, trastornos del apetito. Sobre todo los trastornos de la conducta: los chicos empiezan a canalizar por medio de la conducta toda la parte emocional, porque algún canal de descarga tienen que tener».
La especialista apuntó contra la naturalización de ese sufrimiento dentro del sistema judicial: «Es muy duro ver cómo eso pasa tan desapercibido en un expediente, queda solo en palabras o como algo que tiene que ser natural dentro de un expediente, en un conflicto judicial. Yo lo que veo es que hay una naturalización del sufrimiento infantil, del malestar infantil y una poca integración de la evaluación que se hace de los niños».
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