17/07/2019
👪 : NUEVAS FORMAS DE VIVIR LA PARENTALIDAD.👪
📍Tras la ruptura de un proyecto de vida en común de origen matrimonial o convivencial, surge de manera necesaria re organizar la dinámica de una familia que continuará desarrollándose y desenvolviéndose con distintos matices tal vez. En este contexto, los progenitores acuden al servicio de justicia en algunas ocasiones para otorgarle un visu legal a la solución que a través del dialogo posiblemente llegaron y, otras –las que abundan-, para que un tercero; es decir el Juez, sea quien disponga sobre el destino de estas familias.
📍Si dirigimos nuestra atención a la ley civil de fondo aplicable a las Relaciones de Familia, es decir al Código Civil y Comercial, podemos encontrar diversos artículos donde la técnica legislativa prioriza que sean los padres, en el amplio margen de actuación que les otorga su autonomía de voluntad, decidir sobre cómo llevarán adelante esta nueva familia que continua a pesar de las rupturas personales. Ejemplo de ello, lo podemos observar en el Art. 438, el que exige que al momento de incoar la petición de divorcio, se acompañe una propuesta de convenio regulador –divorcio unilateral- o convenio regulador propiamente dicho –divorcio bilateral-; a los fines de que sean los cónyuges quienes dispongan sobre los efectos del divorcio, vale decir que determinen tanto sobre las cuestiones patrimoniales (distribución de bienes y eventual compensación económica), como de las no patrimoniales, aquellas que se refieren al ejercicio de la responsabilidad parental (cuidado personal, alimentos, régimen de relación y comunicación, atribución de la vivienda familiar, etc.). Otros ejemplos encontramos en los Arts. 441 (compensación económica tras el divorcio), 513 (autonomía de la voluntad de los convivientes), 524 (compensación económica en las uniones convivenciales) 642 (desacuerdo sobre el ejercicio de la responsabilidad parental), 656 (inexistencia del plan de parentalidad homologado), entre otros.
📍Ahora bien, cuando en la realidad familiar, no existe la posibilidad de arribar a un acuerdo, o los logrados son reiteradamente incumplidos, de manera obligatoria debemos indagarnos sobre las posibles causas que dan lugar a la imposibilidad de comunicación o a la sustracción en el cumplimiento de las obligaciones asumidas. Lo que ciertamente predomina es la presencia del conflicto entre los progenitores, en distintos niveles e intensidades, trascendiendo a toda clase social y respondiendo a diversos motivos. Desde esta óptica, surge de manera consecuente el interrogante sobre ¿qué es lo que esperan los progenitores del servicio de justicia y de los distintos operadores judiciales?, ¿cuáles son sus expectativas sobre las decisiones que arriban los Magistrados?, ¿la decisión tomada realmente resuelve el problema de base de los padres y evita su continuidad en el tiempo? Quien sabe.
📍Cierto es que en ocasiones las decisiones que se toman en el seno tribunalicio, muchas veces resultan insuficiente para darle fin a la problemática familiar, generando la persistencia, el aumento o cumulo de causas judiciales, que conlleva el desfile incesante de padres, niños, niñas y adolescentes por los pasillos del Poder Judicial, cooperando así en la profundización del conflicto, lejos de su solución radical.
📍En una publicación del diario Heraldo en la que se reflexiona sobre los procesos de divorcios en Aragón – España, la que se titula: “ : LOS SON LOS ”, hace mención sobre la necesidad de EN LA , escribiendo que: “Ya sea por las expectativas que nos hemos creado o por la imagen de éxito que nos vende la sociedad, vemos el divorcio como un fracaso, cuando no debería ser así". El articulo recuerda las palabras del psicólogo Javier Urra respecto esta necesidad, donde expresa que: "No sabemos romper. No tenemos las herramientas para aceptar que han dejado de querernos y surgen unos sentimientos que no podemos controlar…”.
📍Esto de pretender que un tercero, absolutamente ajeno, sea quien resuelva las cuestiones de la familia, las que necesariamente deberían pasar por el tamiz de padres adultos y responsables, sería ¿una nueva forma de vivir la parentalidad?. Evidentemente nadie advierte que el conflicto instalado entre ex parejas disfuncionales, repercute de manera directa sobre sus hijos, materializándose en serios daños emocionales, los que quedarán impresos en el adulto de mañana.