04/09/2017
Sobre la nueva Ley de Honorarios, la opinión de Gustavo Mariani...
Algunas reflexiones en la madrugada sobre la nueva ley de honorarios:
Deambulamos con el disfraz puesto desde hace años. La Abogacia es una caricatura de si misma. Casi que no existe ya como profesion, en tanto lxs abogadxs -salvo excepciones- no subsistimos si no es por contar con ingresos de otras actividades.
Esta nueva ley comete el error inicial de no hacerse cargo de dicha realidad. Lxs abogadxs necesitamos CONDICIONES DIGNAS DE TRABAJO (desde respeto a nuestros horarios, celeridad y funcionamiento de los organismos ante los cuales actuamos, hasta PODER ENFERMARNOS Y NO INCURRIR EN MALA PRAXIS) ANTES QUE una mera ACTUALIZACION de aranceles.
Solo una vision que no comprende nuestra condicion de trabajadores sin derechos laborales puede insistir en presentar este aggiornamiento de la norma de la Dictadura como un progreso.
Necesitamos implementar un bono de consulta, cobrar nuestro trabajo cotidiano como lo hace cualquiera, indpendientemente de la capacidad economica de nuestros clientes.
Necesitamos certeza en nuestro ingresos y que deje de depender de la discrecionalidad de un tercero, por mas juez que sea. No tienen porque determinar nuestro ingreso.
La profesion debe avanzar, debe ingresar en un fuerte etapa de laboralizacion, y esto implica que los costos de nuestro trabajo deben ser absorvidos por la sociedad democratica que requiere de nuestra actuacion para la dilucidacion de los conflictos.
Asi, habra que establecer honorarios por nuestra labor que seran a cargo de Obras Sociales (como el trabajo medico, psicologico, odontologico, sanatorial) del propio Estado, o de aquellos que puedan haber dado lugar al reclamo, pero no ya depender del resultado, del tiempoi, del monto y de la voluntad de un juez.
Este esquema perimido ha expulsado al 80% de la matricula.
y no se detiene.
Los colegios siguen en manos de colegas que no ejercen, o que ejercen desde la concentracion historica del trabajo abogadil en un minusculo grupo vinculado a intereses economicos.
Nada para celebrar.