15/01/2024
A veces se pinta la cabeza, el lado izquierdo de la sien. Los neurólogos dicen que justo ahí está la parte ordenada y racional del cerebro. Bueno, la ciencia no es tan exacta. Grandote, no tiene músculos marcados. Y los penales son su plato preferido. Si te ataja uno, te come. Y repite el plato. Nunca se llena. Su forma de ser cambió la historia del fútbol. A partir de sus diálogos mentales, los arqueros tienen terminantemente prohibido hablarle a los pateadores en la tanda de penales. Las razones que le imputan son varias: gestos anti diplomáticos, bailes raros y caras increíbles. Por eso los mejores clubes del mundo evitaron contratarlo: el poder prefiere la obediencia debida. ¡¡¡Pero vaaaamos!!! Lo quieren pintar como un monstruo, y Dibu Martínez es un hombre sensible: va al psicólogo, y se pone mal cuando le hacen un gol. Antes de jugar la final del mundo se comió un sanguchito de jamón y queso con mates. Cuando está en el país, suele ir a ver a su hermano que corre en carreras en Mar del Plata. El día de la atajada milagrosa, puso su cuerpo para defender al héroe Messi. Si lo hizo el sargento Cabral con San Martín, cómo no lo iba a hacer él. Dibu quería que la pelota le pegara en el rostro. Como se quedó con las ganas, un mes después fue a la práctica del Aston Villa y le dijo a sus compañeros :patéame que te la atajó con la cara. Así es Dibu Martínez, un loco que le robó el récord del arco invicto a otro loco, al Mono Burgos. Gracias a él, la Copa está en casa. Gracias a él, los arqueros del mañana volarán sin miedo a la locura.
Adrián Michelena ✍️
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