04/09/2026
𝗬 𝗦𝗜 𝗧𝗨 𝗣𝗔𝗥𝗘𝗝𝗔 𝗡𝗢 𝗘𝗦 𝗘𝗟 𝗣𝗥𝗢𝗕𝗟𝗘𝗠𝗔… ¿𝗬 𝗦𝗜 𝗧𝗜𝗘𝗡𝗘 𝗤𝗨𝗘 𝗩𝗘𝗥 𝗖𝗢𝗡 𝗧𝗨𝗦 𝗣𝗔𝗗𝗥𝗘𝗦?
Bert Hellinger planteaba una frase que puede incomodar:
“𝗘𝗹 𝗮𝗺𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗷𝗮 𝗿𝗲𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗲 𝗿𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀.”
¿Renunciar a ellos?
Sí.
Pero no a su amor.
𝗔 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿 𝘀𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗵𝗶𝗷𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝘃𝗶𝗱𝗮.
Porque quizá no puedes entregarte completamente a tu pareja mientras sigues intentando:
→ que mamá no se sienta sola.
→ que papá esté orgulloso de ti.
→ compensar todo lo que tus padres vivieron.
→ ser la hija perfecta.
→ ser el hijo que nunca da problemas.
→ salvar a tu familia.
→ recibir de tu pareja el amor que todavía esperas de tus padres.
Y aquí viene la pregunta incómoda:
𝗦𝗶 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗻𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗮 𝘁𝘂 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗼𝗿𝗶𝗴𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝘁𝘂 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗷𝗮, ¿𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲́𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗮́𝘀 𝗲𝗹𝗶𝗴𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲?
Formar una pareja adulta implica un movimiento interior poderoso:
“𝗠𝗮𝗺𝗮́, 𝗽𝗮𝗽𝗮́, 𝗼𝘀 𝗮𝗺𝗼 𝘆 𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗻𝗿𝗼. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗮𝗵𝗼𝗿𝗮 𝗺𝗶 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗺𝗲 𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗰𝗲.”
No es abandono.
Es diferenciación.
No es falta de amor.
Es madurez.
Y quizá una de las decisiones más difíciles de nuestra vida sea dejar de mirar hacia atrás para poder caminar hacia delante.
𝗔𝗵𝗼𝗿𝗮 𝘁𝗲 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗮 𝘁𝗶:
¿𝗧𝗲 𝗰𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿 𝗹í𝗺𝗶𝘁𝗲𝘀 𝗮 𝘁𝘂𝘀 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿 𝘁𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮?