29/08/2026
Hoy, en el Día de la Abogada, al recibir los mensajes que me llegan para saludarme, conecté nuevamente con ese deseo que, hace muchos años, me llevó a elegir esta profesión.
Desde muy chica recuerdo situaciones propias y ajenas que sentía como injustas. Situaciones que me tocaban profundamente y que me impactaban. A medida que fui creciendo, esas situaciones que veía me interpelaban y despertaban en mí un profundo deseo de hacer algo, de poder acompañar, de encontrar herramientas para transformar aquello que sentía injusto.
Quizás ese fue uno de los motores más profundos que me llevó a estudiar Derecho.
Con los años descubri una comprensión cada vez más profunda de lo que para mí significa ejercer esta profesión. Fui descubriendo en el Derecho una herramienta para acompañar a las personas en situaciones de conflicto y ayudarlas a encontrar caminos de transformación. También descubriendo que la manera en que miramos un conflicto transforma la manera en que podemos abordarlo.
Por eso hoy elijo ejercer desde una mirada más humana, compasiva y consciente. Aprendí a mirar más allá del conflicto jurídico y a reconocer que detrás de cada conflicto hay personas, necesidades, emociones, historias y vínculos.
Hoy, después de tantos años, vuelvo a conectar con aquel deseo inicial y lo reafirmo. Mi deseo es conservar la capacidad de dejarme tocar por aquello que considero injusto, sin quedar atrapada en la impotencia ni en la violencia, y transformar esa sensibilidad en una manera consciente de acompañar y actuar.
Que lo injusto no me sea indiferente.
Ese es, para mí, el sentido de ejercer la abogacía.
Feliz día a quienes eligieron este camino♥️