08/10/2026
Una separación no siempre termina con los conflictos. A veces, la desconfianza ocupa el lugar de la comunicación.
Un mensaje que no llega, una explicación que genera dudas o una situación tan cotidiana como que tu hijo o hija esté enfermo y no pueda ir a la casa del otro progenitor pueden convertirse en motivo de discusión.
Pero hay algo importante: los conflictos entre los adultos no deberían convertirse en una carga para los hijos.
Construir una comunicación respetuosa, establecer acuerdos claros y priorizar el bienestar de los chicos es fundamental para sostener el vínculo con ambos progenitores.
¿Cómo podemos reconstruir la confianza cuando la relación de pareja ya terminó, pero la responsabilidad de criar sigue siendo compartida?