La difícil situación por la que transcurren y se desarrollan los acontecimientos en nuestro país, Venezuela, ha sido una razón para tratar de derrocar las cadenas que nos oprimen y nos abaten a no ser la gran nación que podemos ser. Es por ello que tomando la iniciativa de crear un consorcio de abogados que rompa los paradigmas en el ejercicio de tan noble profesión que por años se ha visto empaña
da y vilipendiada. Es momento de a través de pequeños aportes individuales contribuir con nuestro país y devolverle todo lo que nos ha dado. La situación lo aclama, en crisis es momento para ponernos creativos, el país así lo demanda. Como abogados en libre ejercicio, pretendemos dignificar la profesión y volverla al lugar de honor que merece. Los abogados somos ante cualquier situación entes mediadores y resolutorios de conflictos. No somos verdugos de nadie. Tanto el indefenso y débil como el bandido y juzgado merece ser escuchado, a veces las razones de nuestras acciones sobrepasan nuestro propios principios. El alma humana es impredecible ante situaciones adversas a nuestro propio ser. Comprometidos estamos a emprender la lucha por nuestro ideal de justicia y paz, por nuestro ideal de país, al servicio de sus necesidades sin más dilación que la que las propias leyes demanden, y aún así la justicia siempre primará.