15/10/2026
¡Buenas!
No se cuántas se identifiquen con el sentimiento que cargo esta mañana... hay veces en las que estoy en la oficina con la culpa sentada a mi lado.
Me reclamo una y otra vez que si no pasé suficiente tiempo con mis hijos, que si me perdí un juego, que si llegué demasiado tarde o que si, cuando finalmente llegué a casa, estaba tan cansada que apenas pude disfrutar el tiempo con ellos. Y aunque sé por qué hago lo que hago, hay días en los que me cuestiono porque sé que todos esos momentos que no van a regresar.
Ser mamá y trabajar no siempre es fácil. A veces siento que, mientras estoy cumpliendo con una responsabilidad con otros niños, estoy dejando de cumplirle a los míos. Sí, he tenido que aprender a recordarme que trabajar es otra manera de cuidar y amar a mis hijos. Que cada día largo, cada sacrificio y cada esfuerzo también forman parte de lo que quiero construir para ellos.
Claro que quisiera estar en todos sus juegos, acompañarlos en cada actividad y tener más horas para compartir. Pero la realidad es que no siempre puedo llegar a todo. Y eso no significa que los ame menos ni que esté fallando como mamá.
Estoy aprendiendo que puedo amar profundamente a mis hijos, disfrutar mi profesión y sentirme orgullosa de lo que hago, sin tener que escoger entre ser mamá, ser abogada de familia y ser yo.
Y como siempre, les seré sincera.... No todos los días logro ese balance. Hay días en los que la culpa gana, y otros en los que consigo hacer las paces conmigo misma. Hoy simplemente quiero recordarme que estoy haciendo lo mejor que puedo, con todo el amor que tengo.
Y si tú también eres una mamá que sale a trabajar con esa misma culpa, espero que estas palabras te acompañen hoy al trabajo hoy. Oro para que nos pese un poquito menos la culpa y aprendamos a reconocer todo lo que hacemos por nuestros hijos. 🫶🏼