19/04/2026
Queridas hermanas y hermanos de Huancavelica
Hoy no vengo a hablar desde la victoria electoral, pero sí desde algo igual de importante: la dignidad, la gratitud y el compromiso con nuestro pueblo.
Quiero agradecer profundamente a mis familiares, amigos, y a cada ciudadano y ciudadana que confió en mis propuestas. A quienes caminaron con nosotros, a quienes abrieron las puertas de sus hogares, a quienes creyeron que era posible construir un país más justo desde la honestidad y el trabajo. Mi gratitud es sincera y permanente.
A nuestro equipo, hombres y mujeres valientes que dejaron tiempo, esfuerzo y corazón en esta campaña: gracias por no rendirse, por darlo todo sin pedir nada a cambio. Ustedes son la prueba de que la política también puede ser decente y humana.
Los resultados no nos han favorecido, y los asumimos con responsabilidad y respeto por la voluntad popular. Así es la democracia, y en ella creemos profundamente. Pero que no hayamos alcanzado la senaduría para representarlos, no significa que nuestra causa haya terminado.
Porque esta no fue solo una campaña electoral. Fue un encuentro con la realidad de nuestro pueblo: con las necesidades de nuestras comunidades, con la esperanza de nuestros jóvenes, con la lucha diaria de nuestras familias. Y eso no desaparece con una elección.
Hoy más que nunca reafirmo mi compromiso de seguir trabajando por nuestra gente, desde donde nos toque estar. La vocación de servicio no depende de un cargo, depende de la convicción.
No nos vamos derrotados. Nos vamos fortalecidos, con más experiencia, con más claridad y con la frente en alto. Porque hemos hecho una campaña limpia, transparente y con principios.
A quienes han sido elegidos, les deseo éxito por el bien del país. Y les recordamos que el verdadero poder no está en el cargo, sino en el servicio al pueblo y estaremos vigilantes de sus decisiones.
Este no es un final. Es un nuevo comienzo.
Seguiremos caminando juntos.
Muchas gracias.