25/09/2026
Circular 3045-2026
Transcribimos a ustedes un artículo muy interesante sobre la Inteligencia Artificial y el criterio humano.
El artículo fue redactado por Nancy Escutia el 31 de agosto del 2026, publicado en el diario “El Economista”.
La IA no sustituye el criterio humano en el trabajo
La inteligencia artificial está transformando los procesos de reclutamiento, sin que eso implique sustituir al talento humano y, en medio de esos cambios, las empresas también se enfrentan a nuevas prioridades en el talento.
La inteligencia artificial (IA) no está eliminando el factor humano, lo está obligando a redefinirse y en un entorno laboral que ha evolucionado más rápido en los últimos cinco años que en cualquier otra época reciente, la claridad, la confianza y la autenticidad emergen como las verdaderas divisas del éxito corporativo.
A nivel global y local, los titulares sugieren una transformación radical e instantánea del empleo; pero Nicholas Kirk, CEO de Michael Page, asegura que el impacto no es tan grande como se ha hecho ver, aunque se ha presumido que la IA está transformando las cosas rápido y podría remplazar al talento humano, en realidad no es así.
De hecho, el temor al reemplazo es bajo, sólo 14% de los profesionales mexicanos teme por su seguridad laboral a largo plazo debido a la IA, revela el estudio Talent Trends 2026 de Michael Page.
“Creo que el impacto de la IA en esta etapa ha sido exagerado. La IA, en este momento, es una forma de optimizar el tiempo más que de eliminar al humano. El ser humano es central”, puntualiza Nicholas Kirk.
Explica que el verdadero valor de la inteligencia artificial radica en lo que se conoce como “heavy lifting” (trabajo pesado), por su capacidad de procesamiento de datos masivos en las primeras etapas del reclutamiento. “La IA es buena para hacer el trabajo pesado, que consiste en lidiar con un gran número de solicitantes y reducir la cantidad a un nivel manejable antes de que el humano se involucre”, menciona.
De este modo, enfatiza en que la tecnología funciona como una herramienta de optimización de tiempos y no como sustituto del criterio humano. Aunque el uso de la IA ya ha generado un fenómeno que ha empezado a normar ciertas estructuras de currículums.
El estudio de Michael Page refiere que mientras el 49% de las empresas recurre a la IA para diseñar perfiles de puesto, formular preguntas de entrevista o automatizar comunicaciones, el 69% de los candidatos la usa para sus cartas de presentación, resumir habilidades o adaptar su CV.
Esto puede ser contraproducente, especialmente para perfiles que apenas inician su vida laboral pues son los principales usuarios de estas herramientas, ya que la inteligencia artificial tiende a homogeneizar las estructuras.
“En los candidatos más junior, que tal vez acaban de salir de la universidad o solo tienen un año de experiencia, cuando empiezan a usar IA para crear su CV, todos los currículums se ven iguales", advierte Nicholas Kirk.
Ante esta estandarización, el CV tradicional se está convirtiendo en un “documento redundante” en el segmento de entrada, por lo que las organizaciones recurren cada vez más a evaluaciones virtuales, escenarios prácticos y pruebas de habilidades en línea para discernir el potencial real detrás de un formato digital perfecto.
Dentro de los procesos de reclutamiento, la selección, atracción y retención del mejor talento se vuelven una tarea titánica si las empresas solo consideran la tecnología y no qué es lo que están buscando las personas.
Brecha de expectativas
Las expectativas de los candidatos se han comenzado a centrar en la flexibilidad y el bienestar. Según datos de Michael Page, entre las cinco principales prioridades del talento en 2026 está el equilibrio vida-trabajo, el salario, salud mental, satisfacción laboral y éxito en la carrera profesional.
A pesar de que las empresas conocen las prioridades, Rémy de Cazalet, director regional de Michael Page puntualiza en que muchas fallan en su atracción debido a una falta de comunicación transparente de su propuesta de valor.
“Hay una falta de comunicación sobre lo que puede ofrecer una compañía, sobre la flexibilidad, los valores y los salarios. Creo que las empresas ganarían al ser más transparentes y abiertas con las condiciones", apunta el directivo que detalla, la honestidad debe plantearse pensando en una relación a largo plazo.
“Se necesita que todo esté en la mesa de ambos lados, que nos conozcamos para que no haya sorpresas. No nos interesa el corto plazo... para una compañía es caro buscar y contratar un candidato, entonces tiene que ser un candidato que les dé un valor agregado para muchos años”, menciona.
Esta honestidad cobra relevancia en el contexto de la cultura laboral mexicana que prioriza los vínculos interpersonales: “En México nos quedamos por las personas, no solamente por las empresas. Y esa es una clave. Hay que entender que hay que desarrollar esta parte humana entre el líder y el empleado. Si no, no optimizas el talento de tu equipo”, dice de Cazalet.
Por su parte, Kirk sugiere que las organizaciones sean firmes con su identidad y cultura. “Las organizaciones necesitan tener una cultura, identidad y propuesta clara. Y si un candidato no encaja con eso deben rechazarlo y buscar personas que sí lo hagan. No puedes complacer a todos, ni deberías intentarlo”, subraya.
Los expertos coinciden en que la tecnología y la humanidad están destinadas a integrarse de forma complementaria y, mientras la IA acelera la velocidad del reclutamiento, es el criterio del reclutador, la transparencia salarial, el desarrollo de habilidades y un liderazgo honesto lo que verdaderamente define si una contratación se traduce en resultados sostenibles a largo plazo.
La IA sustituirá el criterio humano en el trabajo?
Es una de las preguntas más debatidas del momento y la respuesta honesta es que no hay consenso cerrado, pero sí hay una distinción que la mayoría de los especialistas (y la evidencia disponible hasta ahora) sostiene con fuerza: la IA está sustituyendo tareas, no criterio.
Los datos recientes en México apuntan en esa dirección. Un estudio de Talent Trends 2026 de Michael Page encontró que solo 14% de los profesionales mexicanos teme perder su empleo por IA a largo plazo, y que aunque 49% de las empresas ya usa IA para diseñar perfiles y automatizar comunicaciones en reclutamiento y 69% de los candidatos usa IA para redactar cartas y currículums, el propio CEO de esa consultora describe el papel de la tecnología como "optimizar el tiempo más que eliminar al humano": la IA reduce un mar de candidatos a un número manejable, pero la decisión final de a quién contratar sigue siendo humana.
En el terreno legal, hay un argumento que nos parece particularmente sólido y que retoma un análisis reciente sobre el ejercicio de la abogacía: existe una diferencia decisiva entre producir una respuesta y comprenderla. La IA puede redactar un escrito impecable, pero eso no sustituye el razonamiento detrás de decidir si ese escrito es jurídicamente correcto, si la estrategia procesal es la adecuada o si se está asumiendo un riesgo que el cliente debe conocer. La Universidad de Chicago lo plantea como una advertencia educativa: el peligro real no es que la IA piense por nosotros, sino que las personas dejen de desarrollar la capacidad de cuestionar y corregir lo que la IA produce, porque esa capacidad de controlar y corregir es en el fondo, el criterio mismo. En derecho laboral esto pesa doble: las decisiones que tomamos afectan derechos fundamentales de los trabajadores y la responsabilidad profesional y ética de esa decisión sigue siendo, y previsiblemente seguirá siendo, exclusivamente humana, sin importar qué tan buena sea la herramienta que ayudó a redactarla.
Ahora dicho esto, sería deshonesto de nuestra parte decir que no hay preocupación real de fondo y hay un dato que lo demuestra mejor que cualquier encuesta de percepción: apenas el 14 de septiembre de este año se publicó en la Gaceta Parlamentaria una iniciativa de la diputada Lucero Higareda Segura (Morena) para reformar la Ley Federal del Trabajo y limitar a un máximo de 40% la proporción del capital humano de una empresa que podría sustituirse por inteligencia artificial, actualmente turnada a la Comisión de Trabajo y Previsión Social. Es una propuesta en etapa muy inicial, no es derecho vigente y probablemente enfrentará debate técnico serio sobre cómo se mediría o fiscalizaría ese 40% en la práctica, pero su sola existencia dice algo importante: el legislador mexicano ya está tomando en serio la posibilidad de que la sustitución de personal por IA deje de ser marginal y se convierta en un fenómeno que requiera un piso de protección legal, no solo confianza en que "el criterio humano siempre prevalecerá" por sí solo.
Nuestra lectura, con honestidad y sin pretender que tenemos la respuesta definitiva porque nadie la tiene todavía: la IA va a seguir absorbiendo cada vez más tareas que hoy consideramos parte del trabajo intelectual, incluyendo redacción, investigación y análisis de primer nivel, exactamente el tipo de trabajo que hacemos en esta conversación. Pero el criterio, entendido como la capacidad de asumir responsabilidad por una decisión, sopesar factores humanos y éticos que no están en los datos y responder ante una autoridad o un cliente por esa decisión, es estructuralmente distinto a producir una respuesta y hasta ahora ningún sistema de IA, tiene la capacidad ni la responsabilidad legal de asumir ese lugar. La pregunta relevante para los próximos años no es tanto "si" la IA sustituirá el criterio humano, sino qué tan bien nos preparamos, individual e institucionalmente, para seguir ejerciendo ese criterio en vez de delegarlo por comodidad, que es justamente el riesgo que señala la advertencia de la Universidad de Chicago.
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