15/02/2021
Por qué apostar por Malinalco? Segunda parte
Desde hace más de 30 años he participado en las luchas que permitieron construir la democracia que hoy tenemos.
Como un tecorralito, de piedrita en piedrita, aprendimos de nuestros vecinos y sus inquietudes para contruir una alternativa, y eso incluyó acercarnos a propuestas venidas de antiguos comunistas.
Como la familia Alvarez Garin avecindada en Malinalco desde hace mucho, hasta hacer reuniones, repartir volantes en defensa del voto y la legalidad en los años noventa y conformar un partido de oposición, como lo fue aquel PRD que encabezó nuestro hoy presidente de la Republica.
De aquella época de luchas, en la que no pocas personas perdieron la vida en el país, participé con entusiasmo en pequeñas acciones junto con un entrañable amigo, como lo es el historiador Juan José Acevedo, originario de Malinalco y hoy avecindado en Taxco.
De aquella época es mi candidatura a la presidencia municipal de mi pueblo (2003), en ese entonces encabezando una incipiente organizacion que planteaba una revolución democrática, tristemente hoy olvidada.
De aquella época también es mi participación como director de la Casa de la Cultura, y que con mis colegas Gary Monrroy, René Martín y Andrés Medina, entre otros, emprendimos un esfuerzo colectivo para posicionar a la talla de madera y la pintura como uno de los rasgos distintivos de Malinalco.
Quizá mucha gente no lo recuerde, pero si miramos un poco hacia atrás, ha costado mucho trabajo comunitario hacer de Malinalco lo que hoy es, y va más allá de la marca "pueblo magico", porque somos muchos pueblos y comunidades, desde San Simón a San Andrés, desde Chalma a Santa Maria Xoquiac.
Somos pueblos originarios portadores de dos de las herencias más sagradas de nuestro querido Mexico: la primera, el culto al Señor de Chalma. Y la segunda, no menos importante, ser el lugar en el que que nació Copil, hijo de Malinalxochitl, guerrero espiritual que con su sacrificio simboliza el lugar en el que se funda la gran México-Tenochtitlan.
Con la mente puesta en esta herencia, creo que culquier persona que aspira al importante cargo de presidir nuestro munipio, al menos debería reflexionar sobre el alto honor que conlleva.
Pero más importante aún, la responsabilidad frente al pueblo y frente al mundo, para que nuestro patrimonio y su memoria histórica sean elevados al nivel que merecen. En esto no tenemos derecho a fallar ni a defraudar.
Pongo como testigos a nuestros abuelos los ahuehuetes: el de Chalma, Atlehuayan en San Nicolás, al sabino de San Miguel, al Prior de Las Truchas, al Sabino de San Martín y a los sabinos de Cuatzonco.