07/09/2026
Hace más de 2 años me encontraba recibiendo mi título profesional como Licenciado en Derecho, para ese momento ya llevaba algún tiempo litigando y conociendo, desde la práctica, lo que significaba ejercer esta profesión. Sin embargo, recibir formalmente aquel título representó mucho más que la culminación de una etapa académica: fue también el inicio, ahora de manera formal, de una vida profesional que hasta el día de hoy continúa construyéndose.
En estos años como abogado he aprendido que el Derecho no se encuentra únicamente en los libros, en los códigos o en los salones de clases. Se aprende también en los juzgados, en cada expediente, en cada audiencia, en cada asunto complejo y, sobre todo, en las personas y las historias que hay detrás de cada caso.
He tenido aciertos y errores, asuntos sencillos y otros que han representado verdaderos retos. Cada experiencia, cada dificultad y cada resultado ha contribuido de alguna manera a formar al abogado que soy hoy.
Más de dos años después, miro aquella fotografía y entiendo que aquel momento no fue una meta, sino apenas el comienzo de un camino que todavía estoy recorriendo. Sigo aprendiendo, sigo preparándome y, sobre todo, sigo entendiendo que ejercer el Derecho implica una enorme responsabilidad: defender, orientar y acompañar a las personas en momentos que muchas veces son determinantes en sus vidas.
Nunca es tarde para comenzar a litigar, no solo se necesita el conocimiento, sino también el ánimo y la valentía para dar ese paso.
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