15/08/2026
Los accidentes laborales, una tragedia diaria de la población trabajadora
Rosa Espinoza
Se encontraban en sus labores diarias, eran soldadores, trabajaban en un tractocamión con una cisterna tipo p**a, al parecer transportaba brea que es un componente derivado del petróleo y sirve para el asfalto de los caminos, eran cuatro trabajadores que fallecieron casi en forma instantánea al explotar el camión que intentaban reparar, sucedió el pasado lunes 3 de agosto en una pensión para vehículos ubicada en la calle Tamiahua del municipio de Tlaquepaque, Jalisco.
La noticia fue dada a conocer por diversos medios de comunicación y sólo se dijo que se investigarían las causas sin dar mayor información, salvo el detalle de los cuatro hombres fallecidos de entre 35 y 40 años y la evidencia de un soplete y equipo de soldadura. Una tragedia para estas familias, de las cuales ya no se dice nada, solo se suma a la tragedia de otras familias trabajadoras que pierden a un ser querido o que sufren las consecuencias de los accidentes de trabajo.
La necesidad de trabajar y llevar el sustento diario a la familia obliga a los trabajadores a desempeñar sus labores en las condiciones más adversas e inseguras, al grado de arriesgar su propia vida, mientras que a los patrones no les interesa la vida de los trabajadores, pues sólo les interesa lo que pueden obtener del tiempo trabajado, las ganancias que le puede reportar el trabajo no pagado al obrero. La vida de estos trabajadores, para el patrón, sólo significó una cifra más en la lista de los accidentes de trabajo.
Un accidente de trabajo, uno más que se suma a la lista de los más de mil 100 reportados diariamente por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), o de los 390 mil a 420 mil reportados por el mismo instituto y que suceden al año en nuestro país, los cuales son documentados por el Instituto Nacional Estadística y Geografía (INEGI).
Según el INEGI el 68 por ciento de estos accidentes de trabajo afecta a los hombres y el 32 por ciento a las mujeres trabajadoras, que los sectores con mayor incidencia son la industria manufacturera, de la construcción y la automotriz, siendo los estados de Jalisco, Estado de México y Guanajuato los que concentran el mayor porcentaje.
Según el artículo 42 de la Ley del Seguro Social el accidente de trabajo es “toda aquella lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior; o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualquiera que sea el lugar y el tiempo en que dicho trabajo se preste”. También se considera accidente de trabajo el que ocurra en el trayecto directo entre el domicilio del trabajador y el domicilio de la empresa.
Esta misma ley determina que se consideran riesgos de trabajo los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo y en su artículo 55 dice que los riesgos de trabajo pueden producir incapacidad temporal, incapacidad permanente parcial, incapacidad permanente total y la muerte.
También establece que el trabajador asegurado que sufra un riesgo de trabajo tiene derecho a las prestaciones de asistencia médica, hospitalización, aparatos de prótesis y ortopedia y rehabilitación, en forma general, y en particular a recibir las prestaciones en dinero que correspondan con el tipo de incapacidad determinado por el IMSS y en el caso de la muerte por la indemnización a los familiares del trabajador fallecido.
Cabe señalar que a nivel mundial nuestro país ocupa el nada honroso tercer lugar, pues destaca entre las naciones con mayores tasas de riesgo para la clase trabajadora, especialmente en las industrias de la construcción, la manufacturera y la automotriz, según los reportes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Esto se debe a la falta de procedimientos y mejores prácticas de prevención. Se consideran condiciones peligrosas los métodos y procedimientos de trabajo incorrectos, defectos en los equipos, maquinarias, herramientas de trabajo e instalaciones; incorrecta colocación de los materiales o productos en las áreas de trabajo; instalaciones con deficiente mantenimiento y falta de orden y limpieza en las áreas de trabajo; por la falta de equipos de protección, falta de condiciones mínimas de seguridad, falta de mantenimiento en máquinas, por la maquinaria e instrumentos de trabajo en mal estado, o por actos inseguros como el uso inapropiado de equipos, operar equipos sin autorización y sin adiestramiento previo, por alguna de estas causas o por la concomitancia de todas ellas.
Lo cierto es que el trabajador está expuesto y en México no existe una cultura de la prevención de accidentes, ni siquiera la mayoría de los trabajadores cuenta con Seguro Social, pues según las mismas cifras que reporta el IMSS solo registra 22 millones 779 mil 704 trabajadores inscritos, de un total de poco más de 59 millones de trabajadores que constituyen la población ocupada en México, ni siquiera la mitad de los trabajadores mexicanos cuentan con Seguro Social. De acuerdo con datos reportados por el INEGI hay 33 millones 100 mil personas que laboran en la informalidad y un millón 800 mil mexicanos en el desempleo; todos ellos, los que trabajan en la informalidad y los desempleados no cuentan con seguro social ni con algún sistema de salud que los proteja.
El sistema de salud en México es anacrónico e insuficiente, no existe una infraestructura adecuada a las necesidades de la población trabajadora ni un sistema de salud que garantice el derecho humano a la salud, a saber: desde el año 1943 que el Departamento de Seguridad Pública se convirtió en la Secretaria de Salubridad y Asistencia y, de que en ese mismo año, se fundara el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), después sólo se crearon nuevos hospitales en la Ciudad de México entre las décadas de 1950 a 1970, pero todos ellos han resultado ser insuficientes para la población capitalina, pero en especial para la población trabajadora no existen nuevas clínicas, hospitales ni sistemas de salud y asistencia médica. En la década de los setenta en México había 48 millones de habitantes y en la actualidad más de 134 millones de habitantes, casi el triple y la infraestructura de Salud en nuestro país sigue casi igual a la que existía en la década de los 70.
El caso de los soldadores que perdieron la vida el día 3 de agosto en Jalisco no es un caso único y aislado, los datos revelan la trágica realidad, es uno más de la cadena de accidentes de trabajo de los mil 100 que reporta el IMSS suceden a diario. En este hecho se refleja la vida diaria de los trabajadores, es decir, por ganar un misero salario se arriesgan a laborar en las peores condiciones de trabajo.
Es un hecho que tiene su origen en la forma en que se organiza la producción y la sociedad, por un lado, los dueños del capital y los medios de producción, la clase poseedora y, por otro lado, la clase desposeída la que no posee nada, salvo su fuerza de trabajo. Es la clase trabajadora que se encuentra en la base económica de esa sociedad, la que sostiene todo el edificio social, la que es capaz de producir mucho más de lo que recibe por el pago de su fuerza de trabajo (el salario), la que produce las ganancias que se apropia el patrón.
La clase obrera debe comprender esta situación y decidirse a luchar por transformar este régimen económico, político y social, en el entendido de que sólo en la medida que decida a organizarse en un partido político y tome el poder en sus manos, será posible cambiar la forma en la que se produce y, por tanto, será posible un reparto más equitativo de la riqueza que permita disminuir en serio los accidentes laborales y contar con un sistema de salud que proteja la vida del trabajador.
Los accidentes laborales, una tragedia diaria de la población trabajadora Rosa Espinoza Se encontraban en sus labores diarias, eran soldadores, trabajaban en un tractocamión con una cisterna tipo p**a, al parecer transportaba brea que es un componente derivado del petróleo y sirve para el asfalto...