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EL NÚMERO DE NIÑOS Y NIÑAS QUE TRABAJAN EN MÉXICO ES SIMILAR A TODA LA POBLACIÓN DE URUGUAY👦👧 13.7 millones de niños y n...
18/06/2026

EL NÚMERO DE NIÑOS Y NIÑAS QUE TRABAJAN EN MÉXICO ES SIMILAR A TODA LA POBLACIÓN DE URUGUAY

👦👧 13.7 millones de niños y niñas laboran en México

🌾El mayor número se concentra en el sector agrícola

🏠El principal motivante es llevar dinero a sus hogares

📚 Mientras millones de niños deberían estar estudiando, jugando y desarrollándose plenamente, la pobreza sigue empujando a muchos al trabajo desde edades tempranas.

❓¿Qué crees que debería hacerse para reducir el trabajo infantil en México? Coméntanos 👇👇

A la sombra de los jueces del bienestarCuauhtémoc CamposLa denominada Reforma Judicial tuvo su origen formal el 5 de feb...
17/06/2026

A la sombra de los jueces del bienestar

Cuauhtémoc Campos

La denominada Reforma Judicial tuvo su origen formal el 5 de febrero de 2024, cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador presentó ante el Congreso de la Unión una iniciativa de reforma constitucional orientada a transformar profundamente la integración y funcionamiento del Poder Judicial de la Federación. Sus propuestas centrales fueron: la elección popular de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), magistrados y jueces; la sustitución del Consejo de la Judicatura Federal por nuevos órganos de administración y disciplina judicial; y la reducción del número de ministros de la SCJN. Con ello se pretendía, según la tan polémica exposición de motivos, combatir la corrupción, acercar la justicia a la ciudadanía y fortalecer la rendición de cuentas de quienes imparten justicia.

La etapa de discusión se desarrolló principalmente durante el segundo semestre de 2024 y estuvo marcada por una intensa polarización política y social. Mientras la bancada morenista defendía la supuesta “democratización del Poder Judicial mediante el voto popular”, trabajadores de Poder Judicial de la Federación, asociaciones de abogados, universidades, organismos nacionales e internacionales y diversos sectores de la oposición advirtieron severos riesgos para la independencia judicial. Tras su aprobación en la Cámara de Diputados y posteriormente en el Senado de la República, la reforma obtuvo la mayoría calificada necesaria gracias al respaldo de Morena y sus aliados, así como al apoyo de legisladores cuya participación resultó decisiva para alcanzar los votos constitucionalmente requeridos.

Tal es el caso del entonces senador panista Miguel Ángel Yunes Márquez. En un contexto en el que la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución dependía de unos cuantos votos, su decisión de respaldar la reforma resultó determinante para que el bloque oficialista alcanzara los sufragios necesarios en el Senado. La relevancia de ese voto fue definitiva en el conteo final de los votos: para sus críticos simbolizó la ruptura de la postura que hasta entonces había sostenido la oposición frente a la Reforma Judicial, mientras que para sus defensores representó un acto de independencia política.

Lo cierto es que, sin aquel respaldo, la aprobación de la reforma habría enfrentado un escenario considerablemente más incierto, convirtiendo a Yunes en una de las figuras más polémicas y que dio muestra de que los intereses de quienes realmente gobiernan el país, es decir, los grandes potentados, hacen que sea posible cambiar de opinión a cualquiera, traicionar incluso a su partido y a quienes lo eligieron por medio del voto popular.

La aprobación definitiva se concretó cuando la mayoría de las legislaturas estatales ratificaron la minuta enviada por el Congreso de la Unión, superando el mínimo de 17 Congresos locales exigido por el artículo 135 constitucional para modificar la Constitución. Con ello se cumplió con el procedimiento de reforma constitucional previsto por el sistema federal mexicano.

El 15 de septiembre de 2024, López Obrador firmó el decreto correspondiente, acompañado de la presidenta electa Claudia Sheinbaum Pardo. Ese mismo día el decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, culminando formalmente el procedimiento legislativo constitucional.

La publicación del decreto marcó el inicio de vigencia de la reforma, pues sus disposiciones transitorias establecieron que entraría en vigor al día siguiente de su publicación. A partir de ese momento comenzó el proceso extraordinario para reorganizar el Poder Judicial y preparar las primeras elecciones populares de ministros, magistrados y jueces.

Posteriormente se aprobaron las leyes secundarias y los mecanismos de selección de candidaturas, lo que permitió que durante 2025 se celebrara, por primera vez en la historia constitucional mexicana, una elección nacional para renovar una parte sustancial de los órganos jurisdiccionales federales. De esta manera, una propuesta presentada al inicio de 2024 concluyó, en menos de un año, con una transformación estructural del modelo judicial mexicano y con la instauración de un sistema en el que los principales cargos jurisdiccionales pasaron a ser definidos mediante el sufragio ciudadano.

En este contexto me permito utilizar la expresión «jueces del bienestar» únicamente como una referencia descriptiva e identificable para un amplio sector de la opinión pública. No se emplea como una denominación oficial ni implica que todos los integrantes del Poder Judicial electos por voto popular se asuman bajo ese nombre, sino como una etiqueta que ha sido utilizada recurrentemente en el debate público, en medios de comunicación y por diversos actores políticos para referirse a los juzgadores surgidos de la reforma judicial.

Sin embargo, pareciera que los jueces se esfuerzan por darle la razón a quienes, desde que se presentó la iniciativa de ley ante el Congreso, decían que una reforma de este tipo no traería buenos resultados, que los candidatos serían elegidos por el partido en el poder y, como ya lo ha demostrado Morena en los lugares donde ha gobernado, muchos de los jueces electos no cubrirían las expectativas esperadas, incluso, como se colgaron de la bandera guinda y asumieron, muchos de ellos, los “principios de la 4T”, se advertía que solo serían paleros de Morena.

Y ahora, la realidad está confirmando algunas de estas premoniciones. Entre los casos más controvertidos que han marcado la actuación de los jueces electos destacan varios fallos que generaron alarma en la comunidad jurídica y en la opinión pública. Por ejemplo, la suspensión de la jueza Aneshuarely Amarande Riojas Orozco, magistrada del Juzgado Décimo Quinto de Distrito en Materia Penal de la Ciudad de México, tras un fallo en un caso de feminicidio que levantó controversia en abril de 2026. Según reportes periodísticos, tras conceder un amparo y modificar medidas cautelares en el caso de Maciel Alejandrina Sánchez Ronquillo, el Tribunal de Disciplina Judicial decidió apartarla temporalmente de su cargo para investigar si su actuación fue adecuada y ajustada a derecho (Excélsior, 6 de mayo de 2026).

También lo informado el 9 de junio de 2026, donde medios informativos destacaron que el juez federal Mario Jorge Melo Cardoso, en Nuevo León, generó fuertes críticas por emitir fallos que habrían beneficiado a presuntos líderes criminales, como “El Betito” (presunto integrante del Cártel del Golfo) y “El Titán” (relacionado con huachicol). Las resoluciones judiciales en estos casos fueron señaladas por sectores sociales y medios como problemáticas y sospechosas, al favorecer a imputados por delitos graves, lo que avivó cuestionamientos sobre la imparcialidad y el rigor con que algunas decisiones judiciales son tomadas.

O en Baja California, también en junio de 2026, en donde se informó que cuatro jueces estaban bajo investigación por presuntos abusos relacionados con casos inmobiliarios, según declaraciones de autoridades judiciales locales. Aunque estos procedimientos aún están en curso, el hecho de que jueces estén siendo examinados públicamente por su conducta pone en evidencia que el Poder Judicial no está exento de escrutinio ante posibles irregularidades (BCTneus, 9 de junio de 2026).

Y como si lo anterior no fuera suficiente, los Tribunales Laborales Federales de Asuntos Colectivos, con sede en la Ciudad de México, también han generado cuestionamientos en asuntos de titularidad sindical, es decir, aquellos procedimientos destinados a determinar qué organización sindical ostentará la titularidad de un contrato colectivo de trabajo. Un ejemplo claro es el caso de la jueza Arydai Karen Prado Carmona, Juez de Distrito especializado en materia laboral adscrito al Tribunal Laboral Federal de Asuntos Colectivos.

En un procedimiento de titularidad, los representantes del sindicato actor solicitaron la regularización del procedimiento para que la prueba de recuento se desahogara en los términos originalmente planteados en la demanda. La petición se sustentó en que la juzgadora no habría otorgado el valor probatorio adecuado a diversos documentos emitidos por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, autoridad federal cuyas constancias, a juicio de la parte actora, eran aptas para acreditar plenamente la representatividad sindical. Sin embargo, dichos documentos fueron valorados únicamente como copias simples, circunstancia que motivó la solicitud de regularización del procedimiento.

Pese a la argumentación presentada, la resolución emitida el 29 de mayo de 2026 fue contundente: “no ha lugar acordar favorable su petición”. Para los promoventes, esta determinación evidenció una valoración probatoria deficiente y una negativa a corregir una irregularidad que incidió directamente en el resultado del procedimiento, se negó al sindicato promovente el derecho a la libertad sindical.

Ahora bien, si la Reforma Judicial de 2025 pudiera representar un cambio profundo y sin precedentes en la estructura del Poder Judicial mexicano, al instaurar la elección popular de jueces y magistrados como un mecanismo para acercar la justicia a la ciudadanía y combatir la corrupción; lo cierto es que hasta el momento no ha logrado estar a la altura de las circunstancias del país. Queda claro que cuando las clases gobernantes quieren alcanzar sus objetivos y legitimar su actuar, hasta el proceso legislativo hacen que avance rápidamente desde la iniciativa hasta la promulgación y publicación del decreto; con votos polémicos y decisivos que incluyeron figuras como Miguel Ángel Yunes, cuya participación resultó clave para conseguir la mayoría calificada necesaria.

Sin embargo, la implementación de la reforma ha revelado desafíos significativos. Desde la elección misma, se documentaron irregularidades en candidaturas, cuestionamientos sobre la idoneidad de varios aspirantes y la intervención de “acordeones” que influenciaron el voto, lo que obligó al INE y al Tribunal Electoral a intervenir en múltiples casos. Una vez electos, los jueces han enfrentado críticas por su actuación, no necesariamente por la calidad de sus sentencias en todos los casos, sino por la manera en que han valorado pruebas, interpretado criterios legales y aplicado los procedimientos. Ejemplos concretos, como la resolución de la jueza Arydai Karen Prado Carmona del 29 de mayo de 2026, muestran cómo decisiones cuestionadas sobre la valoración probatoria pueden afectar directamente los resultados de procesos de gran relevancia, como la titularidad sindical.

En suma, estos hechos evidencian que, aunque la reforma supuestamente perseguía democratizar la justicia y aumentar la transparencia, en el fondo, el verdadero interés del Gobierno actual era conseguir el control absoluto de la nación por la vía de debilitar la independencia judicial, quebrantar la división de poderes y fortalecer así el predominio del Ejecutivo. Y lo lograron. De modo que ahora el desafío para retomar la certeza jurídica que la población demanda, no basta con corregir la estructura formal de la elección de jueces, sino, entre muchos otros aspectos, se tendrá que garantizar la eficacia de los filtros de selección, la preparación y profesionalismo de los juzgadores y la capacidad del sistema para corregir irregularidades. La experiencia hasta ahora sugiere que la transformación judicial mexicana está en sus primeras etapas y que los retos prácticos de consolidar un Poder Judicial eficiente y confiable siguen siendo considerablemente enormes.

El pueblo mexicano, debiera tomar nota de estas severas deficiencias que se derivan de acciones que solo responden a los intereses de quienes tienen en sus manos el poder económico, político y social del país, más no del pueblo trabajador. Puesto que más allá de los casos concretos y de los debates jurídicos que han acompañado sus primeras etapas, estos resultados comienzan a proyectar una sombra cada vez más grande sobre la Reforma Judicial.

Esa sombra no se limita a decisiones individuales ni a expedientes aislados, sino que también refleja la necesidad cada vez mayor de que los trabajadores mexicanos tomen parte en la formulación de legislaciones, en primera instancia, que estén más acordes a los intereses de ellos y, en última instancia, que gobiernen este país, solo así estará garantizado que el gobierno y todo lo que se legisle sea en favor de las clases trabajadoras.

A la sombra de los jueces del bienestar Cuauhtémoc Campos La denominada Reforma Judicial tuvo su origen formal el 5 de febrero de 2024, cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador presentó ante el Congreso de la Unión una iniciativa de reforma constitucional orientada a transformar profu...

El economicismo y la lucha políticaSergio CadenaAl gran dirigente ruso de la primera revolución socialista exitosa, Vlad...
16/06/2026

El economicismo y la lucha política

Sergio Cadena

Al gran dirigente ruso de la primera revolución socialista exitosa, Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin, le tocó enfrentar las más diversas desviaciones de la lucha revolucionaria de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Para asegurar, en la medida de lo humanamente posible, el triunfo del movimiento revolucionario en la Rusia zarista, había que apoyarse en una teoría científica que le sirviera a éste de apoyo ideológico y le proveyera de una concepción del mundo con la cual se pudiera encontrar el camino más corto y de menor sacrificio para que el proletariado, empleando la táctica adecuada, tarde o temprano llegara al poder e iniciar así la gran tarea de transformar la sociedad capitalista en la primer sociedad socialista de la humanidad.

Nos referimos, claro está, a la teoría marxista, que a través de sus tres partes integrantes (economía política, materialismo dialéctico y socialismo científico) arma a los dirigentes revolucionarios de fundamentos filosóficos y de claridad política para poder guiar de manera acertada a los millones de hombres y mujeres que integran a la clase trabajadora. En efecto, para que Lenin lograra el éxito del movimiento revolucionario ruso, primero estudió y asimiló la teoría marxista, después la aplicó a las condiciones concretas de la Rusia zarista y en ese proceso se vio en la necesidad de debatir con distintas corrientes que ya habían enraizado en el movimiento revolucionario ruso: desde los populistas radicales hasta los populistas liberales, desde los terroristas hasta los economicistas, desde los socialdemócratas hasta los izquierdistas infantiles, etc.

Así, con la filosa arma del marxismo derrotó a las diferentes corrientes acientíficas que anidaban en el movimiento revolucionario ruso y, a su vez, atrajo a los mejores combatientes de ellas para la fundación y consolidación de un partido revolucionario de nuevo tipo, integrado por revolucionarios profesionales, es decir, gente dedicada de tiempo completo a la actividad revolucionaria.

Pues bien, Lenin dejó constancia de su lucha incansable contra esas corrientes: más de 55 tomos, cientos de discursos, conferencias, etc. Sin embargo, me quiero enfocar solo en su lucha contra el economicismo y muy brevemente, ya que me parece es un tema con mucha actualidad dada la lucha de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) que desde unas semanas antes de la inauguración del mundial de futbol ha puesto de cabeza a la Ciudad de México.

Su principal demanda, que no la única, es la derogación de la ley del ISSSTE, la cual pugna por una pensión digna y justa para los maestros retirados del servicio. Pero ésta, al igual que el justo reclamo por aumento salarial, etc., cae dentro del terreno economicista, es decir, aunque se lograran, sólo servirían para mejorar un poco las condiciones de la venta de la fuerza de trabajo, pero no para liberarla.

Si se me permite hacer una burda analogía, sería como cambiar la jaula fea de fierro por una bonita de oro, pero sigue siendo jaula. Por si fuera poco, en el dado caso de que se triunfe, el éxito en la lucha economicista mediatiza, controla y enajena al trabajador porque le hace creer que no es necesario un cambio revolucionario, lo engaña creándole la ilusión de que puede mejorar su nivel de vida dentro del mismo sistema capitalista, etc.

La lucha economicista que en este momento está librando el magisterio de la CNTE es legítima y, sin duda, pretende mejorar las condiciones materiales de los maestros, no obstante, a mi juicio, su lucha debe escalar a un nivel superior, es decir, que se proponga objetivos políticos que contribuyan a la transformación revolucionaria de la sociedad. Enarbolando, por ejemplo, la lucha por una educación científica, democrática, crítica y popular donde todos y cada uno de los profesores pugnaran por convertirse en agentes de cambio, en sembradores de conciencias críticas que, a mediano plazo, hiciera surgir en México un poderoso movimiento revolucionario dirigido por un partido marxista-leninista integrado por la crema y nata de los luchadores sociales. Que así sea.

El economicismo y la lucha política Sergio Cadena Al gran dirigente ruso de la primera revolución socialista exitosa, Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin, le tocó enfrentar las más diversas desviaciones de la lucha revolucionaria de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. ...

Paros laborales por PTU y el despertar de la concienciaHace algunos días, cientos de obreros se fueron a paro laboral en...
15/06/2026

Paros laborales por PTU y el despertar de la conciencia
Hace algunos días, cientos de obreros se fueron a paro laboral en diferentes empresas del país para exigir cumplimiento a la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU). Cansados y molestos, se han armado de valor y se han plantado en las afueras de su empresa, han suspendido su labor cotidiana y se han enfrentado a los patrones y a los representantes patronales para exigirles cumplan con este derecho fundamental. Lo han hecho a sabiendas de las consecuencias de manifestarse contra los dueños de las fábricas. ¿Por qué se han decidido a hacerlo? Porque no han tenido otra alternativa.
En efecto, según la Ley Federal del Trabajo (LFT), las utilidades se reparten por el trabajo realizado durante el ejercicio fiscal correspondiente, o sea, que es el esfuerzo de los trabajadores que durante dicho ejercicio fiscal “se pusieron la camiseta”, “sudaron la gota gorda” y entregaron sus mejores esfuerzos físicos y mentales a la empresa, y que, hasta antes del 30 de mayo, son “llamados” por ley a disfrutar de una parte del pastel producido por ellos mismos.
Pero resulta que, como cada año, los patrones salieron con la misma cantaleta: “no hay utilidades”, “la empresa no generó utilidades porque el dólar aumentó”, “hubo inversiones, compra de maquinaria, pago de acreedores, construcciones, etc.”, o simplemente “no hubo ganancias”. Los obreros se preguntan, entonces, ¿por qué los dueños o los directivos traen nuevas camionetas?, ¿por qué se abrió una nueva planta de la fábrica?, ¿por qué hubo mucho trabajo donde laboramos tiempo extra? En su vida cotidiana los trabajadores se dan cuenta perfectamente que la ganancia no es compartida, ven la riqueza producida y, aunque la Constitución llama a compartirla, en la realidad no ocurre.
Ahora bien, la ley señala que, cuando algún patrón no presente la carátula de la declaración o exista inconformidad de dicho reparto, el sindicato titular del contrato colectivo o la mayoría de los trabajadores puede formular por escrito las observaciones o inconformidades contra el patrón ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Lo cierto es que la mayoría de los sindicatos patronales que practican el charrismo sindical nunca promueven dichos escritos y los que son promovidos jamás reciben respuesta favorable de la autoridad.
Por ello, el instinto de clase de los obreros los llama a unificarse y luchar por sus derechos. Es lo que hemos visto en las últimas semanas en varios estados. Por ejemplo: en Querétaro pararon en Grammer, Abc, Phillips Medisize, SEAH, Boch, Le Bélier y Sisttemex; en Guanajuato hicieron paros en SANAC, Fraenkishe, FIPASI, Porcelanite, Hirotec; en Puebla, en la fábrica Danone y Bonafont; en Campeche y Yucatán los obreros de Distribuidora Moyel S.A. de C.V. y Vertical Knite pararon simultáneamente la producción en protesta por los 8, 20 y 80 pesos que les ofrecían de reparto de utilidades.
En la mayoría de los casos los paros fueron organizados de forma espontánea. Imaginemos el siguiente cuadro. Comienzan por pasarse la voz de la inconformidad y de la decisión de no aceptar lo que la empresa les ofrece. Se organizan por turnos, por áreas, por departamentos o por líneas de producción. Algunos más valientes se ponen al frente sin temor al despido que sobrevendrá al paro. No les da miedo, saben que no hay otra salida si quieren disfrutar del pastel.
Algunos más temerosos entran a trabajar por lo que se divide el movimiento, pero no hay marcha atrás, el paro está en proceso. Contactan a los medios de comunicación para que cubran el paro, envían mensajes anónimos a las redes sociales y, finalmente, salen a los patios o a las calles para dejar de trabajar. Las redes virilizan la demanda, obtienen el respaldo de otros trabajadores y de la opinión pública.
Luego, llegan algunos medios de comunicación, entrevistan a algunos obreros en el lugar del paro, éstos gritan consignas de su lucha, el paro se extiende durante horas y los trabajadores resisten. Se organiza las comidas, las guardias, etc., las horas pasan, hasta que los patrones piden hablar con una comisión de los trabajadores. Aparecen los líderes del sindicato titular que están del lado de los patrones. Son rechazados por los obreros. A estas alturas los charros ya no tienen autoridad sobre ellos, los obreros han formado su propia organización.
Entonces, aparecen otras figuras en la escena: funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social enviados por el gobierno para cuidar la imagen del estado. Coludidos hasta la médula con las empresas, se proponen como “mediadores” entre patronos y paristas. Los inconformes se muestran atónitos al escuchar la “explicación legal del PTU” y de presentir la intención de los mismos. No en pocos casos, los obreros fueron víctimas de estos funcionarios del gobierno y terminaron apoyando las propuestas patronales.
Finalmente, la presión ejercida da resultados. La empresa cede un bono. Los obreros regresan a trabajar. Pero las consecuencias no se hacen esperar: hostigamiento para los paristas y despidos a los líderes del movimiento. La batalla ha concluido. Un año después, el cuadro se vuelve a repetir.
Los obreros han sido orillados a detener la producción, no han tenido otra alternativa. Por una parte, la empresa que se niega a repartir la riqueza producida por los obreros, por otra, un sindicalismo charro y propatronal que no defiende los derechos de los trabajadores y, para terminar de fregarla, un gobierno que se hace de la vista gorda para no auditar la contabilidad de las empresas y que éstas sigan haciendo de las suyas. Sólo cuando ha estallado el conflicto se presentan como “conciliadores” entre el capital y el trabajo, pero nada de eso es cierto, en el fondo son servidores de las empresas.
Por ello, los paros reflejan, entre otras cosas, el despertar de la conciencia de los obreros. Los asalariados se convencen cada vez más de que sólo la unión y la organización puede ser la fuerza poderosa capaz de cambiar las condiciones en las que laboran. Que el gobierno es defensor también de los intereses de las empresas y hay que tener cuidado con sus funcionarios. Que es tiempo de cambiar a los sindicatos que durante años han vivido de las cuotas de los obreros y nunca han representado sus intereses; las luchas obreras también enseñan a los trabajadores a escoger mejor a sus representantes sindicales y no caer en brazos del nuevo charrismo sindical.
Ha llegado pues el momento de que los obreros se organicen, se preparen y luchen; y no sólo esperen pasivos y cruzados de brazos un nuevo paro por el reparto de utilidades el próximo año.

Paros laborales por PTU y el despertar de la conciencia Hace algunos días, cientos de obreros se fueron a paro laboral en diferentes empresas del país para exigir cumplimiento a la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU). Cansados y molestos, se han armado de valor y se han plan...

Las     de la  Humberto CastroPara darle contenido a lo que el gobierno de la 4T ha dado en llamar la “primavera laboral...
12/06/2026

Las de la

Humberto Castro

Para darle contenido a lo que el gobierno de la 4T ha dado en llamar la “primavera laboral” se ha desatado en las Cámaras de diputados y senadores toda una serie de iniciativas de reformas, sobre todo, de la ley laboral de nuestro país. La gran mayoría son reformas intrascendentes que no impactan en el magro ingreso de los trabajadores, pero que “visten” a los políticos que las proponen y “prestigian” a las fuerzas políticas que las impulsan.

De todas las reformas laborales que ha emprendido la 4T, pocas son las que algo han significado en la mejora de la vida laboral de los obreros mexicanos: la reforma laboral de justicia laboral y democracia sindical de 2019 que impuso a México el imperialismo norteamericano; el incremento salarial que sólo ha mejorado un poco al salario mínimo lo cual no sucede con los salarios contractuales; el incremento a las vacaciones en seis días; y la reducción de la jornada a 40 horas semanales, que se aplicará totalmente hasta el año 2030.

Tal como lo hemos dicho en otros análisis, estas reformas han sido aprobadas con el consentimiento de las clase de los patrones porque para todas ellas tienen un antídoto: en el caso de la reforma de 2019 legitimaron los contratos con los sindicatos charros con los que ya tenían convenio; para anular los incrementos salariales sólo aumentan el precio de los productos de primera necesidad; para el incremento de vacaciones no las entregan completas o se las proporcionan a los trabajadores a cuentagotas o a cambio de días libres que los trabajadores necesitan para atender asuntos personales o familiares; y para la semana de 40 horas, los empresarios apretaron al Gobierno para que no declare obligatorio el descanso de dos días semanales y para que la disminución de horas se aplique “de común acuerdo” entre patrón y empleado, en este caso, sigue vigente la regla de que por cada seis días de trabajo se tiene uno de descanso.

Todas las demás reformas, unas más y otras menos, son repeticiones con ligeros cambios de otras leyes o convenios ya antes establecidos o que tienen muy poca trascendencia para la economía de los trabajadores, las cuales también han recibido la aprobación patronal porque la afectación que reciben es mínima. Así, se aprobó el reconocimiento de los derechos laborales para trabajadoras del hogar, en su mayoría no se cumple; la regulación en el teletrabajo, tampoco; prohibición en el outsourcing, solo se aplicó parcialmente; la ley silla, su aplicación es mínima; regulación del trabajo para plataformas digitales, el beneficio fue para el Gobierno porque al registrar los trabajadores al IMSS, Hacienda ya puede cobrar impuestos; hubo reforma en las utilidades, pero para ponerles un tope que perjudica a muchos trabajadores; otra reforma fue para promover la igualdad, evitar la violencia y tomar como base la perspectiva de género, asunto que tiene décadas aprobado en los tratados internacionales y que México tiene firmados, pero cuyo cumplimiento sigue esperando.

En una nota informativa titulada “6 reformas laborales que quedaron congeladas” nos dice Gerardo Hernández que concluyó el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión y que hubo reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT) que quedaron pendientes “todos ya son dictámenes y la mitad cuentan con el aval de una de las dos Cámaras, es decir, sólo requieren la aprobación de la colegisladora” (El Economista, 07/05/2026). A decir del mencionado comunicador, las reformas pendientes son: la desconexión digital, que las personas al terminar su horario de trabajo ya no reciban llamados de la empresa; transparencia salarial, que al ofertarse empleo sea poniendo el salario que se obtendrá; buró laboral, que se prohíban las “listas negras” y el empleo de datos personales de los trabajadores con el propósito de usarlos en su contra o para condicionar el acceso o permanencia en un empleo; permiso por luto, por el fallecimiento de un familiar; violencia laboral, que se considere el acoso o mobbing, el ciberacoso y discriminación como comportamientos violentos en el trabajo; y, por último, inspecciones en igualdad salarial.

Como es fácil notar, varias de estas reformas con anterioridad han sido aprobadas de diferentes maneras, pero el único defecto es que no se han cumplido y, aunque se aprueben otras nuevas, los trabajadores seguirán sufriendo los mismos problemas en el trabajo porque no hay verdadera voluntad de corregir los excesos del capital.

Sólo a manera de ejemplos y para no dejarlo como una simple afirmación, tenemos el caso de las listas negras que desde hace mucho tiempo han estado prohibidas, pero funcionarios sin escrúpulos transmiten la información a despachos patronales para registrar y no dar empleo a los trabajadores que demandan ante las autoridades laborales; también tenemos el caso de la discriminación que está prohibida en la Constitución mexicana, en los tratados internacionales, en la LFT y ahora hasta en el T-MEC, sin embargo, se sigue presentando en miles de centros laborales; la desigualdad salarial también está prohibida y en miles de empleos sigue siendo una práctica común, etc.

Por una parte, se aprueban y hasta se repiten muchas reformas y se hace gran alharaca de ellas, pero por otra, este gobierno no hace nada para que se cumplan. Si hubiera verdadera voluntad de corregir, todos los días habría miles de inspectores vigilando su cumplimiento en los centros de trabajo, y miles de sanciones para los infractores, pero eso no sucede. Las propias autoridades del Gobierno han reconocido que para una vigilancia adecuada se requieren más de 4 mil inspectores, sin embargo, el propio director de Inspección del Trabajo ha reconocido que, para vigilar millones de empresas en el país, la Secretaría del Trabajo cuenta sólo con 660 inspectores, muchos de los cuales, esto lo afirmamos nosotros, se corrompen y realizan las inspecciones todas favorables al cumplimiento de normas que deben reportar las empresas.

No hay pues tal “primavera laboral” hay una simulación de hacer justicia a los trabajadores porque las reformas que se aprueban solo quedan en el papel, pero, además, son reformas que buscan afectar lo menos posible a la clase empresarial. Ahora pretenden los legisladores ya “no aprobar pisos mínimos…porque están transitando a un enfoque de mejora de prácticas, sin agregar más cargas patronales de manera general”. Por ejemplo, en este periodo de sesiones que está finalizando, desecharon cinco iniciativas para ampliar los días festivos en la LFT, se negaron a aprobar y reconocer más días de descanso obligatorio para los trabajadores.

Ante algunas de las reformas que verdaderamente favorecerían a los trabajadores los legisladores de la 4T cierran los ojos. Entre ellas, es sabido que con la reforma laboral de 2012 se abarató para los patrones el despido de los trabajadores mexicanos, tal abaratamiento se realizó reduciendo los salarios caídos a un año y estableciendo un tope de dos salarios mínimos a la prima de antigüedad.

También se sabe que muchos trabajadores se encuentran en la inmovilidad y no reclaman sus derechos por temor al despido, tampoco se organizan en un sindicato ajeno a los intereses de la empresa por lo mismo y esto ¿no lo conocen los legisladores cuatroteístas?, ¿no saben que esta reforma la hizo Felipe Calderón para favorecer a los patrones y maniatar a los trabajadores? Claro que lo saben, pero en el fondo también están de acuerdo con la “estabilidad laboral” que a los patrones conviene. Si estuvieran a favor de los trabajadores, con la mayoría que tienen en las Cámaras, y que obtuvieron gracias a millones de trabajadores que votaron por ellos, ya hubieran restituido el derecho de los obreros a recibir los salarios caídos durante el tiempo que tardaran en resolverse las demandas por despido injustificado y hubieran prohibido en la ley el despido por motivos sindicales que hoy es tan frecuente y que obliga a los obreros a soportar sindicatos venales y patronales.

Para los trabajadores mexicanos es una tragedia vivir bajo la amenaza del despido y del desempleo ante el menor reclamo de mejores condiciones de trabajo y de vida, y debemos reconocer que el gobierno de la 4T, al dejar intactas las reformas que hizo la derecha mexicana, contribuye alegremente al sometimiento de la clase obrera al yugo patronal.

La 4T, pues, en el fondo no está para favorecer a los trabajadores, está para apoyar a los patrones, está para administrar y fortalecer al Estado capitalista que oprime y engaña a las clases trabajadoras de este país. Las ayudas que proporciona son sólo mecanismos de engaño para que, el Estado que representa, viva fuerte y vigoroso por muchos años más, haciendo creer a la clase obrera y a la clase campesina que en él y en el sistema capitalista está la solución a sus problemas.

Las reformas laborales de la 4T Humberto Castro Para darle contenido a lo que el gobierno de la 4T ha dado en llamar la “primavera laboral” se ha desatado en las Cámaras de diputados y senadores toda una serie de iniciativas de reformas, sobre todo, de la ley laboral de nuestro país. La gran m...

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