21/08/2026
Hoy no solo salieron a vender KALAN. 🤍
Se encontraron casas sin timbre, puertas demasiado altas, gente que no estaba, personas que no tenían efectivo y también varios: “hoy no”, “estoy ocupado”, “ahorita no puedo”.
Y siguieron.
Porque los obstáculos de un niño hoy pueden parecer pequeños ante nuestros ojos, pero para ellos son sus primeros encuentros con algo que los va a acompañar toda la vida: el rechazo, la frustración y las cosas que no salen como esperábamos.
Como mamá, una de las reflexiones más bonitas que me dejó verlas fue entender que no siempre tenemos que evitarles esos momentos. También tenemos que enseñarles qué hacer después de ellos.
Que un “no” no significa que tengas que parar.
Que una puerta cerrada no significa que todas lo estarán.
Que a veces hay que tocar muchas antes de encontrar un sí.
Al final vendieron muchísimo , para ellas eso es s muchísimo.. y regresaron felices y orgullosas. Pero lo que más me gustó es que no dejaron de vender con el primer no, ni con el segundo, ni con el tercero. Pararon cuando ellas sintieron que habían cumplido su meta.
Y pensé: qué fácil es enseñárselo a nuestros hijos y qué fácil se nos olvida aplicarlo de grandes.
Nuestras puertas cerradas ya no son casas sin timbre. Son clientes que no contestan, proyectos que no salen, oportunidades que se caen, planes que cambian y muchos “no” que a veces se sienten personales.
Pero la lección sigue siendo exactamente la misma:
Que una puerta no se abra no significa que dejamos de tocar.
Hoy ellas salieron a vender KALAN.
Y terminaron recordándome a mí por qué empezamos. 🤍