03/08/2026
Cambiar de empresa o empezar un negocio propio no es delito. Tampoco lo es contactar con antiguos clientes por el simple hecho de conocerlos.
El problema aparece cuando, antes de marcharte, copias o te llevas bases de datos, tarifas, presupuestos, estrategias, contratos o cualquier información confidencial de la empresa para utilizarla después en beneficio propio o de un competidor.
Para que esa información pueda considerarse secreto empresarial, debe tener valor precisamente por no ser pública y la empresa debe haber adoptado medidas razonables para protegerla. Su obtención, utilización o revelación sin autorización puede dar lugar a acciones civiles y, en los casos más graves, a responsabilidad penal.
La captación de clientes, por sí sola, no suele ser ilícita. Puede convertirse en un problema cuando se realiza utilizando documentación interna, datos obtenidos de forma indebida, engaño o incumpliendo obligaciones de confidencialidad.
Por eso, antes de abandonar una empresa conviene separar claramente tu experiencia profesional de la información que pertenece a la organización. Y para la empresa, es fundamental limitar accesos, identificar la documentación confidencial y dejar trazabilidad. 🔐
En Sabín Abogados analizamos estas situaciones tanto desde la prevención como desde la defensa, protegiendo los intereses de empresas y profesionales.