12/06/2026
TRES ERRORES QUE COMETEN LAS EMPRESAS EN COLOMBIA
1. El "Maquillaje" Contable y el Manejo Inadecuado del IVA
Este es quizás el detonante más frecuente. En el día a día, por presiones de flujo de caja o por buscar eficiencias tributarias agresivas, se suelen cometer prácticas que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) reporta de inmediato a la Fiscalía.
El error: Retener el IVA o los aportes de retención en la fuente de los empleados y usarlos para financiar la operación de la empresa en lugar de consignarlos al Estado.
La consecuencia penal: En Colombia, esto configura el delito de Omisión del agente retenedor o recaudador (Art. 402 del Código Penal). No es una simple deuda civil; da cárcel. Igualmente, la inclusión de pasivos inexistentes o facturas falsas para bajar el impuesto de renta salta rápidamente a una investigación por Fraude procesal o Falsedad en documento privado.
2. Negligencia en el "Sagrilaft" y la Debida Diligencia de Socios o Clientes
Las empresas en Colombia (especialmente las vigiladas por la Superintendencia de Sociedades) tienen la obligación estricta de implementar sistemas de prevención del lavado de activos y financiación del terrorismos (como el SAGRILAFT o SIPLAFT).
El error: Hacer negocios, recibir capitales o subcontratar proveedores atraídos por "excelentes precios" sin verificar de dónde viene el dinero o quiénes son los verdaderos beneficiarios finales. Pensar que "el papel aguanta todo" y firmar contratos sin una debida diligencia (Due Diligence) real.
La consecuencia penal: Si un proveedor o socio resulta salpicado en actividades ilícitas, la empresa y sus directivos pueden quedar vinculados a procesos por Lavado de activos o Enriquecimiento ilícito de particulares. La Fiscalía puede argumentar "dolo eventual" (es decir, que la empresa debió haberse imaginado el origen ilícito y prefirió no indagar para no perder el negocio).
3. Confundir Incumplimientos Contractuales con Engaños (Estafa)
En el mundo de los negocios, los proyectos se retrasan, las entregas fallan y las crisis financieras ocurren. Sin embargo, hay una línea muy delgada entre "no pude pagar" y "te engañé para que me dieras el dinero".
El error: Comprometerse con clientes, inversionistas o proveedores a sabiendas de que la empresa ya está en quiebra, o utilizar información financiera falsa (balances alterados) para conseguir un crédito, un contrato o un anticipo.
La consecuencia penal: Cuando el negocio fracasa y la contraparte descubre que la empresa mintió sobre su solvencia o su capacidad desde el primer día, la disputa deja de ser un incumplimiento de contrato en un juzgado civil y se convierte en una denuncia penal por Estafa o Abuso de confianza. El argumento de la contraparte será: "No fue un mal negocio, fue un engaño planeado para quitarme el dinero".