19/08/2026
Cuando un niño, niña o adolescente manifiesta que no quiere mantener contacto con uno de sus padres, es comprensible que aparezcan dudas y preocupación.
Pero antes de pensar solamente en si “hay que obligarlo o no”, es importante preguntarnos: ¿por qué no quiere verlo?
Desde una mirada social, no basta con conocer la respuesta. Es necesario comprender el contexto en el que surge, la historia del vínculo, las experiencias del niño y las dinámicas familiares que pueden estar influyendo.
No es lo mismo un rechazo asociado a un conflicto puntual que un rechazo relacionado con miedo, experiencias de vulneración, dificultades en el vínculo o una dinámica familiar compleja.
Por eso, la opinión de un niño debe ser escuchada, pero también comprendida dentro de su realidad.
Escuchar no significa automáticamente que todas sus decisiones determinen lo que ocurrirá. Pero hay que generarles espacios donde puedan expresarse y protegerlos de lo que sea necesario.
Cada situación requiere ser analizada de manera individual, considerando su edad, nivel de desarrollo, historia familiar y las circunstancias que rodean ese vínculo.
A veces, la pregunta no es solamente “¿debo obligarlo?”, sino “¿qué está intentando decirnos con su negativa?”☝🏻