16/10/2025
𝐀𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬 𝐲 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐢𝐛𝐞𝐫𝐞𝐬𝐩𝐚𝐜𝐢𝐨:
𝐋𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐨 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐞𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐣𝐮𝐝𝐢𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐛𝐨𝐫𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐮𝐧𝐝𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐥𝐚 𝐯𝐚𝐥𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐠𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢́𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚, 𝐞𝐧 𝐚𝐫𝐦𝐨𝐧𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨𝐬, 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐲 𝐩𝐨𝐧𝐝𝐞𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐢𝐩𝐢𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐩𝐞𝐧𝐚𝐥.
𝐄𝐬𝐭𝐞 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐨 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐚 𝐜𝐫𝐢𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐞𝐥 𝐞𝐧𝐟𝐨𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚𝐦𝐞𝐫𝐢𝐜𝐚𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐇𝐮𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐲 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐩𝐞𝐜𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐝𝐞 𝐠𝐞́𝐧𝐞𝐫𝐨, 𝐚𝐧𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐩𝐥𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐫𝐚𝐯𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥 𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐨𝐜𝐭𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐃𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐏𝐞𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐀𝐜𝐭𝐨, 𝐫𝐞𝐚𝐟𝐢𝐫𝐦𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐩𝐞𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐞𝐜𝐡𝐨𝐬 𝐲 𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐥, 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐭𝐮𝐬, 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐮𝐛𝐣𝐞𝐭𝐢𝐯𝐚, 𝐫𝐨𝐥 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥, 𝐞𝐭𝐜., 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫.
El Auto Supremo 1225/2025-F, dictado por la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia, constituye un precedente doctrinal y práctica en materia penal. Este fallo no solo desarrolla con claridad el alcance del deber de 𝐦𝐨𝐭𝐢𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐣𝐮𝐝𝐢𝐜𝐢𝐚𝐥 y el control de la 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐮𝐟𝐢𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞, sino que también establece parámetros precisos sobre la 𝐯𝐚𝐥𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥, el 𝐩𝐞𝐬𝐨 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢́𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚, y la 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐚 𝐚𝐩𝐥𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐫𝐚𝐯𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥𝐢𝐭𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥.
𝟏. 𝐍𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐨 𝐲 𝐬𝐮 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚.
En este caso, el Tribunal constató deficiencias en la fundamentación del Auto de Vista impugnado, así como errores en la aplicación del derecho sustantivo penal vinculado a la correcta subsunción de la conducta con relevancia penal al tipo penal acusado y la aplicación de agravantes, lo que motivó la emisión de nueva doctrina legal aplicable.
𝟐. 𝐕𝐚𝐥𝐨𝐫 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢́𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚.
El fallo establece que la declaración de la víctima, si bien es una prueba de relevancia fundamental en los delitos sexuales, donde generalmente no hay testigos presenciales, no puede ser la única base para superar el principio de presunción de inocencia e imponer una sanción penal.
El Tribunal sostiene que la declaración de la víctima debe valorarse conforme a las reglas de la sana crítica racional, en conjunción con otros elementos de prueba, como informes periciales, circunstancias del hecho y coherencia interna y externa del testimonio.
Se advierte que los jueces deben evitar estereotipos de género o presunciones sobre la veracidad o falsedad del testimonio en función del rol social de las partes, reafirmando la necesidad de decisiones judiciales basadas en hechos probados y no en prejuicios.
❞(…) 𝑬𝒏 𝒆𝒔𝒆 𝒐𝒓𝒅𝒆𝒏 𝒅𝒆 𝒊𝒅𝒆𝒂𝒔, 𝒆𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒂𝒔𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒗𝒊𝒐𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒆𝒙𝒖𝒂𝒍 𝒓𝒆𝒔𝒖𝒍𝒕𝒂 𝒊𝒏𝒅𝒊𝒔𝒑𝒆𝒏𝒔𝒂𝒃𝒍𝒆 𝒆𝒇𝒆𝒄𝒕𝒖𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒑𝒐𝒏𝒅𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒍𝒊𝒃𝒓𝒂𝒅𝒂 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒍𝒂𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒗𝒊́𝒄𝒕𝒊𝒎𝒂, 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒊𝒅𝒂 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒐𝒔 𝒔𝒊𝒔𝒕𝒆𝒎𝒂𝒔 𝑼𝒏𝒊𝒗𝒆𝒓𝒔𝒂𝒍 𝒆 𝑰𝒏𝒕𝒆𝒓𝒂𝒎𝒆𝒓𝒊𝒄𝒂𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝑫𝒆𝒓𝒆𝒄𝒉𝒐𝒔 𝑯𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒑𝒓𝒖𝒆𝒃𝒂 𝒇𝒖𝒏𝒅𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂𝒍 𝒅𝒂𝒅𝒂 𝒍𝒂 𝒏𝒂𝒕𝒖𝒓𝒂𝒍𝒆𝒛𝒂 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒚, 𝒍𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒖𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒊𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒂𝒎𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒍 𝒊𝒎𝒑𝒖𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒄𝒐𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒆 𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒕𝒂́𝒏𝒅𝒂𝒓𝒆𝒔 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒕𝒊𝒕𝒖𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍𝒆𝒔 𝒚 𝒄𝒐𝒏𝒗𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍𝒆𝒔. 𝑻𝒂𝒍 𝒂𝒏𝒂́𝒍𝒊𝒔𝒊𝒔 𝒆𝒙𝒊𝒈𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝑱𝒖𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒐 𝑻𝒓𝒊𝒃𝒖𝒏𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒂𝒍 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓𝒂𝒓 𝒍𝒂 𝒑𝒓𝒖𝒆𝒃𝒂, 𝒔𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒖𝒛𝒄𝒂𝒏 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒓𝒊𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒂𝒏𝒂 𝒄𝒓𝒊́𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒗𝒊𝒔𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒂𝒓𝒕. 173 𝒅𝒆𝒍 𝑪𝑷𝑷, 𝒅𝒆𝒔𝒄𝒂𝒓𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒕𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒍𝒂 𝒅𝒆𝒔𝒆𝒔𝒕𝒊𝒎𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒂𝒖𝒕𝒐𝒎𝒂́𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒆𝒔𝒕𝒊𝒎𝒐𝒏𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒗𝒊́𝒄𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒑𝒐𝒓 𝒂𝒖𝒔𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒐𝒃𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒎𝒂𝒕𝒆𝒓𝒊𝒂𝒍, 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒔𝒖 𝒆𝒍𝒆𝒗𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒂 𝒑𝒍𝒆𝒏𝒂 𝒑𝒓𝒖𝒆𝒃𝒂 𝒂𝒊𝒔𝒍𝒂𝒅𝒂 𝒚 𝒔𝒖𝒇𝒊𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒇𝒖𝒏𝒅𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒆𝒏𝒂. 𝑳𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆𝒃𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒔𝒊𝒆𝒎𝒑𝒓𝒆 𝒎𝒐𝒕𝒊𝒗𝒂𝒅𝒂, 𝒄𝒍𝒂𝒓𝒂 𝒚 𝒄𝒐𝒉𝒆𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆, 𝒈𝒂𝒓𝒂𝒏𝒕𝒊𝒛𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒃𝒊𝒅𝒐 𝒑𝒓𝒐𝒄𝒆𝒔𝒐 𝒚 𝒆𝒗𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒂 𝒂𝒓𝒃𝒊𝒕𝒓𝒂𝒓𝒊𝒆𝒅𝒂𝒅. 𝑨𝒔𝒊𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐, 𝒆𝒔 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒓𝒅𝒂𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒐𝒄𝒆𝒔𝒐 𝒑𝒆𝒏𝒂𝒍 𝒃𝒐𝒍𝒊𝒗𝒊𝒂𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒆𝒏𝒄𝒖𝒆𝒏𝒕𝒓𝒂 𝒓𝒆𝒈𝒊𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒊𝒑𝒊𝒐 𝒂𝒄𝒖𝒔𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐, 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒊𝒎𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒈𝒂 𝒑𝒓𝒐𝒃𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒓𝒆𝒄𝒂𝒆 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒆 𝒂𝒄𝒖𝒔𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 𝒚 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝑱𝒖𝒆𝒛 𝒅𝒆𝒃𝒆 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒓𝒗𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒂 𝒑𝒐𝒔𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒊𝒎𝒑𝒂𝒓𝒄𝒊𝒂𝒍. 𝑬𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒆𝒄𝒖𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂, 𝒍𝒂 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒍𝒂𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒗𝒊́𝒄𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒃𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂𝒓𝒔𝒆 𝒆𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒊𝒅𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒎𝒂́𝒔 𝒆𝒍𝒆𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒑𝒓𝒖𝒆𝒃𝒂, 𝒕𝒂𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒄𝒂𝒓𝒈𝒐 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒅𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒄𝒂𝒓𝒈𝒐, 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒄𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒐𝒏𝒅𝒂 𝒂 𝒍𝒂 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒑𝒓𝒐𝒄𝒆𝒔𝒂𝒍 𝒚 𝒏𝒐 𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒖𝒏𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒔𝒖𝒃𝒋𝒆𝒕𝒊𝒗𝒂𝒔❞.
𝟑. 𝐃𝐨𝐜𝐭𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐥𝐞𝐠𝐚𝐥 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥 𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨.
Uno de los aportes más sólidos del Auto Supremo 1225/2025-F se encuentra en su análisis del consentimiento en los delitos de violencia sexual.
La Sala Penal desarrolla un entendimiento compatible con los estándares internacionales de derechos humanos y con la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (caso Fernández Ortega vs. México, entre otros), precisando que: El consentimiento debe ser libre, consciente, voluntario y actual, pudiendo revocarse en cualquier momento.
No se presume por silencio, relaciones previas ni por la conducta de la víctima.
No se exige resistencia física ni lesiones para considerar la ausencia de consentimiento. Cualquier acto con 𝐜𝐨𝐧𝐧𝐨𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐢𝐭𝐮𝐲𝐞 𝐯𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥, incluso sin penetración (Abuso Sexual).
El Tribunal destaca que el centro de protección penal es la autonomía y libertad sexual, entendidas como la capacidad de toda persona para decidir libremente sobre su vida sexual sin coacción, engaño o abuso de poder. Este razonamiento coloca el fallo dentro de una línea garantista y de derechos humanos, equilibrando la protección a las víctimas con el respeto al principio de presunción de inocencia del imputado y el derecho a una valoración probatoria integral y razonada.
𝟒. 𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐠𝐫𝐚𝐯𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐫𝐭. 𝟑𝟏𝟎 𝐢𝐧𝐜. 𝐠) 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐨́𝐝𝐢𝐠𝐨 𝐏𝐞𝐧𝐚𝐥 𝐚𝐩𝐥𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐝𝐨𝐜𝐭𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐩𝐞𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐜𝐭𝐨.
Otro de los puntos destacados del fallo es la interpretación del artículo 310 inciso g) del Código Penal, relativo a la agravante por posición de autoridad, confianza o poder del autor sobre la víctima.
La Sala Penal del Tribunal Supremo aclara que esta agravante no opera automáticamente por la sola condición del autor (por ejemplo, profesor, jefe, tutor, etc.), sino que debe demostrarse un vínculo causal directo entre esa relación y la comisión del delito.
Es decir, la agravante solo procede cuando el sujeto utiliza su posición de poder para doblegar o limitar la libertad sexual de la víctima. Este razonamiento reafirma el principio del Derecho Penal del Acto y no del Derecho Penal del Autor, evitando sancionar a las personas por lo que son o por su estatus (condición subjetiva), y centrando la responsabilidad penal en los hechos y en la conducta concreta.
El fallo cita doctrina penal contemporánea, especialmente a Claus Roxin, para reafirmar que el Derecho Penal moderno se funda en la acción típica, antijurídica y culpable, y no en valoraciones morales o sociales sobre el autor.
𝟓. 𝐑𝐚𝐭𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐝𝐞𝐧𝐝𝐢 𝐝𝐞𝐥 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐨.
❞𝑬𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒗𝒊𝒐𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒔𝒆𝒙𝒖𝒂𝒍, 𝒍𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒍𝒂𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒗𝒊́𝒄𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒕𝒊𝒕𝒖𝒚𝒆 𝒖𝒏 𝒎𝒆𝒅𝒊𝒐 𝒑𝒓𝒐𝒃𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒄𝒊𝒂𝒍 𝒓𝒆𝒍𝒆𝒗𝒂𝒏𝒄𝒊𝒂, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒖𝒇𝒊𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒑𝒐𝒓 𝒔𝒊́ 𝒔𝒐𝒍𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒇𝒖𝒏𝒅𝒂𝒓 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒆𝒏𝒂. 𝑺𝒖 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆𝒃𝒆 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂𝒓𝒔𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒏𝒆𝒓𝒂 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒈𝒓𝒂𝒍, 𝒄𝒐𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒆 𝒂 𝒍𝒂𝒔 𝒓𝒆𝒈𝒍𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒂𝒏𝒂 𝒄𝒓𝒊́𝒕𝒊𝒄𝒂, 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒓𝒗𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒖𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒊𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂. 𝑨𝒔𝒊𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐, 𝒍𝒂 𝒂𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒂𝒈𝒓𝒂𝒗𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒓𝒆𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒔𝒕𝒓𝒂𝒓 𝒖𝒏 𝒏𝒆𝒙𝒐 𝒄𝒂𝒖𝒔𝒂𝒍 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒍𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒂𝒖𝒕𝒐𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒐 𝒄𝒐𝒏𝒇𝒊𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒚 𝒍𝒂 𝒆𝒋𝒆𝒄𝒖𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐, 𝒆𝒗𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒔𝒂𝒏𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂𝒓 𝒆𝒏 𝒃𝒂𝒔𝒆 𝒂 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒓𝒂 𝒄𝒐𝒏𝒅𝒊𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒑𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒖𝒕𝒐𝒓.❞
𝟔. 𝐀𝐥𝐜𝐚𝐧𝐜𝐞 𝐩𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐢𝐜𝐨 𝐲 𝐫𝐞𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐣𝐮𝐫𝐢́𝐝𝐢𝐜𝐚.
El Auto Supremo 1225/2025-F refuerza la necesidad de:
Motivaciones judiciales suficientes, que expliquen de manera razonada cómo se llega a la decisión.
Valoraciones probatorias equilibradas, que respeten tanto el derecho de las víctimas como las garantías del acusado.
Aplicaciones responsables de agravantes, enmarcadas en el principio de culpabilidad, proporcionalidad y bajo el enfoque del derecho penal del acto.
Protección reforzada de la libertad sexual, sin distorsionar los principios del Derecho Penal garantista.
En síntesis, este precedente representa un equilibrio entre la justicia penal y los derechos fundamentales, fortaleciendo la confianza en la administración de justicia penal y ofreciendo un marco interpretativo sólido para operadores de justicia y sujetos procesales (víctima-imputado).